Amd: de olvido a contendiente en la era de la ia
Durante años, Advanced Micro Devices (amd) fue percibida como una sombra en el dominio de las unidades de procesamiento gráfico (GPU), eclipsada por la omnipresencia de Nvidia. Pero la narrativa está cambiando radicalmente, impulsada por la explosión de la inteligencia artificial. Lo que parecía una desventaja irremediable podría convertirse en una oportunidad de oro para amd.
El pasado: cuda, la ventaja inicial de nvidia
La clave de la preeminencia de Nvidia reside en su estrategia temprana con CUDA, una plataforma de software que liberó el potencial de sus chips más allá del procesamiento de gráficos. Al regalar esta herramienta a investigadores y desarrolladores, Nvidia sentó las bases para que gran parte del código de inteligencia artificial inicial se escribiera específicamente para sus arquitecturas. amd, con su plataforma ROCm, llegó tarde a la fiesta, y el software, inicialmente, se percibía como inestable y difícil de usar. La migración de código CUDA a ROCm se convirtió en una tarea laboriosa, consolidando la posición de Nvidia.
Pero los vientos han cambiado. El auge de los frameworks de IA de código abierto, como el Triton de OpenAI, ha nivelado el campo de juego. AMD ha aprovechado esta oportunidad para forjar alianzas estratégicas con gigantes como OpenAI y Meta Platforms, ambas comprometidas a desplegar 6 gigavatios de capacidad de GPU, una apuesta significativa que implica la integración de ROCm en sus infraestructuras.

Inferencia y cpus: dos frentes de ataque para amd
La necesidad de inferencia, el proceso de aplicar modelos de IA ya entrenados, presenta una oportunidad crucial para AMD. A diferencia del entrenamiento de modelos de lenguaje grandes (LLM), la inferencia exige menos potencia de cálculo, lo que reduce la ventaja de Nvidia. Además, la creciente importancia de la IA generativa, que requiere chips capaces de razonar y colaborar con otras herramientas, ha puesto de manifiesto la necesidad de unidades de procesamiento central (CPU). Aquí, AMD tiene una ventaja significativa, liderando el mercado de CPUs para centros de datos.
La cifra habla por sí sola: la demanda de CPUs está superando la oferta, permitiendo a AMD aumentar sus precios. La compañía ha diseñado su nueva arquitectura de CPU pensando específicamente en las necesidades de la IA generativa, y la adquisición de ZT Systems le permite ofrecer soluciones preconfiguradas para centros de datos que implementan esta tecnología.
El cambio es palpable. AMD ya no recibe tantas solicitudes de conversión de código CUDA. La mayoría de sus clientes de inferencia utilizan frameworks alternativos como vLLM o SGLang, lo que demuestra la creciente adopción de ROCm y la flexibilidad de la plataforma.
La clave del éxito de AMD residirá en cerrar la brecha de rendimiento con Nvidia, pero con GPUs significativamente más económicas, la empresa tiene la oportunidad de ganar cuota de mercado, especialmente a medida que el total de propiedad se convierte en el factor determinante para los clientes.
AMD ha demostrado una notable capacidad de adaptación. Lo que antes se consideraba un mero apéndice de Nvidia, ahora se perfila como un competidor formidable en la revolución de la IA. Las acciones de AMD han subido, reflejando la confianza de los inversores en el futuro de la empresa. El superciclo de la IA no es un monopolio, y AMD está reclamando su lugar en este nuevo panorama.
