Inflación en la mira: ¿qué decidirán los datos del 10 de abril?
El mercado bursátil ha estado lejos de la calma. Tras un inicio de año marcado por preocupaciones sobre la inteligencia artificial y el crédito privado, la escalada de tensiones en Oriente Medio desató una venta masiva, acercando los principales índices a territorio de corrección. Ahora, la cotización se mueve al ritmo de las noticias sobre un posible final al conflicto, pero el próximo 10 de abril podría ser un punto de inflexión.
La clave está en el ipc de marzo
El factor determinante que acecha al mercado es la publicación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) de marzo, que el Departamento de Estadísticas Laborales de EE. UU. revelará a las 8:30 AM ET. La guerra en Irán ha provocado una subida de los precios del petróleo, alcanzando los 100 dólares en varias ocasiones durante marzo, y la mayoría de los analistas anticipan que esto se reflejará en un aumento de la inflación.
La situación es delicada: el Estrecho de Ormúz, vital para el flujo de alrededor de una quinta parte del petróleo mundial, se ha convertido en un foco de incertidumbre. Aunque Irán no ha cerrado completamente el paso a los buques, el temor a una escalada ha disuadido a muchos petroleros de transitar por la zona. El precio de la gasolina, que ya ha superado los 4 dólares por galón, supone un impuesto directo para los consumidores y encarece los costes para empresas y corporaciones.

La fed en la cuerda floja
La Reserva Federal (Fed) tiene un mandato dual: mantener el pleno empleo y la estabilidad de precios. Estos objetivos, sin embargo, se han encontrado en conflicto durante años, con una tasa de desempleo históricamente baja y una inflación persistentemente elevada. El reciente informe de empleo, que muestra una creación de 178.000 puestos de trabajo en marzo y un ligero descenso en la tasa de desempleo al 4,3%, alivia las preocupaciones sobre una recesión inminente o una estagflación, escenario que complicaría enormemente la labor de la Fed.
Según las proyecciones del Banco de la Reserva Federal de Cleveland, el IPC podría aumentar un 0,84% en marzo, lo que representaría un incremento interanual del 3,25%. Aunque la inflación subyacente (que excluye los precios de la energía) se espera que sea más moderada, con un aumento del 0,2% desde febrero y un 2,60% interanual, la disparada de los precios del petróleo genera presión.
El mercado ya ha descontado un posible aumento del IPC, por lo que la reacción dependerá de si los datos superan o no las expectativas. Si la inflación muestra signos de desaceleración, podría generar un impulso alcista, ya que una menor inflación refuerza los argumentos a favor de recortes en los tipos de interés, lo que suele ser positivo para las acciones. Pero la incertidumbre persiste.
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