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Warsh, un espejismo de tasas: la ia, un freno inesperado a los planes de trump

El nombramiento de Kevin Warsh como presidente del Fed ha desatado un terremoto en los mercados. Trump, con su obsesión electoral, apostaba por un recorte inmediato de las tasas, una promesa que ahora se desmorona ante la dura realidad económica.

La burbuja de la ia: una realidad inflacionaria

El argumento de Warsh, y el de Trump, era simple: la inteligencia artificial, con su potencial disrupción productiva, permitiría un crecimiento sin inflación, abriendo la puerta a una relajación monetaria. Un cuento bonito, pero desfasado. La verdad es que estamos ante una vorágine de inversiones en infraestructura de IA, un despliegue masivo que, lejos de generar productividad a corto plazo, está alimentando una nueva ola inflacionaria.

Las cifras lo demuestran. Se rumorea que la inversión global en IA alcanzará los 4 billones de dólares para 2030, una parte considerable de ellos en Estados Unidos. Pero esa inversión no se traduce en una mejora inmediata de la eficiencia. Más bien, está impulsando la demanda de chips, cobre, energía y otros insumos críticos, lo que, a su vez, está elevando los precios. El Índice de Precios al Consumidor subió un 3.8% en abril, y el Índice de Precios al Consumidor con gastos del personal y la vivienda, la herramienta preferida del Fed, también se mantiene en el 3.8%.

Futuros que auguran recortes menos probables

Futuros que auguran recortes menos probables

Los mercados financieros, con su visión de corto plazo, ya lo han intuido. La probabilidad de que la Fed mantenga o incluso aumente las tasas de fondos federales para finales de 2026 se sitúa ahora en un 56%. Un dato sorprendente, considerando las expectativas iniciales de recorte. Y todo esto, a pesar de que Warsh, en su opinión del Wall Street Journal, aludió a que “la IA será una fuerza disinflacionaria significativa, incrementando la productividad y fortaleciendo la competitividad estadounidense”.

Pero, ¿qué impulsa a los 'hyperscalers', las empresas tecnológicas como Meta y Microsoft, a seguir apostando a saco por la IA, incluso con las tasas de interés en alza? La respuesta es simple: el miedo a quedarse atrás, el 'FOMO' (Fear Of Missing Out) que caracteriza a ese sector. Torsten Slok, del Apollo Global Management, lo describe con precisión: “El despliegue de centros de datos es diferente. No importa lo que haga la Fed. Hay miedo a perderse la revolución de la IA, y el gasto en ella no es sensible a un aumento de las tasas”.

El tiempo apremia, pero la inflación persiste

El tiempo apremia, pero la inflación persiste

En definitiva, la burbuja de la IA, con su construcción a gran escala y su inercia impulsada por el 'FOMO', está frenando la capacidad de Warsh para cumplir con las expectativas de Trump y recortar las tasas. La realidad es que, por ahora, estamos atrapados en una fase inflacionaria, un escenario que le impide seguir el camino trazado por el presidente. Y eso, señoras y señores, no es un buen presagio para la economía.