Warsh al timón: inflación, ia y la sombra de powell

Kevin Warsh, el nuevo presidente de la Reserva Federal, asume el mando en un momento crítico para la economía estadounidense. Las políticas proteccionistas de Trump y el alza vertiginosa del precio del petróleo, producto del conflicto en Irán, están alimentando la inflación, mientras que la rápida automatización amenaza con desestabilizar el mercado laboral.

El panorama: un equilibrio precario

El mercado de empleo sigue mostrando cierta solidez, pero las voces de alarma sobre la posible destrucción de puestos de trabajo a raíz de la inteligencia artificial se hacen más fuertes. A esto se suma una S&P 500 que cotiza cerca de máximos históricos, un dato que, paradójicamente, no parece tranquilizar a los inversores.

Las expectativas de los inversores: ¿un recorte de tasas?

Las expectativas de los inversores: ¿un recorte de tasas?

Warsh no tendrá un periodo de gracia. Su primera prueba de fuego será el 17 de junio, durante la conferencia de prensa posterior al próximo encuentro del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC). Pero los inversores, aparentemente, no están entusiasmados con lo que pueda anunciar. La sombra de Jerome Powell, su predecesor, y la crítica constante por no flexibilizar la política monetaria con mayor rapidez, pesan sobre su gestión.

El atlanta fed: la probabilidad en declive

El atlanta fed: la probabilidad en declive

El sitio web de la Reserva Federal de Atlanta, que estima la probabilidad de un recorte de tasas basándose en los precios de las opciones del Chicago Mercantile Exchange, revela una tendencia preocupante: la probabilidad de una bajada se ha reducido significativamente en los últimos meses, incluso a pesar de su confirmación en el Senado. Actualmente, el mercado sitúa la probabilidad de un aumento de 0.25% en apenas un 6%.

¿Qué busca el mercado? estabilidad, con cautela

¿Qué busca el mercado? estabilidad, con cautela

Los inversores no aspiran a una subida de tipos, aunque la ligera subida implícita en las opciones del Atlanta Fed apenas alcanza el 6%. Lo que realmente buscan es un mensaje de estabilidad, pero con un enfoque más moderado que el que se ha visto en el pasado. Warsh tiene ideas distintas a las de Powell y otros presidentes de la Fed. Esperar una continuidad total sería ingenuo. Sin embargo, el cotizar de la bolsa a niveles récord sugiere que un cambio brusco en la política monetaria no es una preocupación inmediata.

Wildcards en el tablero: las posibles sorpresas

A pesar del optimismo del mercado, existen factores que podrían alterar el rumbo. La propia Warsh ha manifestado abiertamente su deseo de “cambio de régimen” en la Fed. Su defensa de la utilización de tasas medias recortadas y medianas, excluyendo los outliers provocados por los aranceles y el conflicto en Irán, podría llevarlo a impulsar recortes de tasas más allá de lo esperado. Pero ¿reaccionaría el mercado positivamente? No necesariamente. Algunos podrían interpretar una reducción de tasas como una señal de preocupación por la economía estadounidense. La mayor incertidumbre reside en la posible decisión de la Fed de reducir su balance, una medida que, si se implementa de forma agresiva, podría generar volatilidad en los mercados de renta fija y acciones, especialmente considerando sus propias palabras en el Senado: “debe reducirse lentamente y deliberadamente”.

Dos contrapesos: powell y la estabilidad

No obstante, existen dos elementos que podrían frenar cualquier intento de Warsh de adoptar una política más expansiva: la permanencia de Jerome Powell en el Board of Governors hasta 2028, considerado por muchos como un “presidente sombra” con la capacidad de contrarrestar medidas imprudentes, y la necesidad de contar con el apoyo de la mayoría de los miembros del FOMC para implementar cualquier cambio significativo. Un ajuste de tasas sin un respaldo macroeconómico sólido o una reducción del balance a un ritmo acelerado probablemente no encontraría el consenso necesario.

Un cierre sin promesas: la volatilidad es la nueva normalidad

En definitiva, no anticipo un desplome bursátil tras el próximo encuentro del FOMC. Aunque considero que los inversores podrían no estar contentos con lo que Warsh tenga que anunciar, no espero cambios drásticos e inmediatos. La persistencia de Powell en el Board y la necesidad de consenso entre los miembros del FOMC actuarán como contrapesos. Lo que sí puedo prever es una menor comunicación y un menor apoyo al mercado, tal y como se ha visto en los últimos años. La gestión de Warsh podría marcar el inicio de un periodo de mayor volatilidad.