Visa y wefi: una apuesta por el ‘deobanking’ y las stablecoins en europa
La alianza entre Visa y WeFi, un proveedor de infraestructura de ‘deobanking’, desata una nueva ola de interés en el uso de stablecoins y las tecnologías blockchain en el ámbito de los pagos. Una estrategia audaz que busca conectar la familiaridad de los sistemas de pago tradicionales con la flexibilidad y descentralización del mundo de las criptomonedas.
Una danza entre el legado y la innovación
La colaboración, que comenzará su despliegue en mercados clave de Europa, Asia y Latinoamérica, no se centra en las complejidades del ‘metaverso’ o las especulaciones volátiles de las criptomonedas. Visa, con su propia apuesta por los activos digitales, se propone ofrecer una puerta de entrada práctica y regulada a este nuevo ecosistema.
WeFi, con su modelo que se aleja de las soluciones de ‘custody’ tradicionales, se posiciona como un intermediario que facilita la combinación de la elección del usuario sobre la custodia de sus activos con el acceso a las ‘rails’ de pago regulados. Un enfoque que, según Maksym Sakharov, cofundador y CEO de WeFi, responde a la creciente demanda de pagos transfronterizos sin complicaciones.

La clave: la regulación y la confianza
La iniciativa se centrará inicialmente en stablecoins reguladas, destinadas a casos de uso cotidianos de pago. Esto implica una cuidadosa consideración de los marcos regulatorios locales, un factor determinante para la expansión del proyecto. Mathieu Altwegg, jefe de Producto y Soluciones de Visa en Europa, subraya la importancia de operar dentro de un entorno regulatorio establecido y garantizar la confiabilidad que los consumidores y los comerciantes esperan. “Estamos haciendo que estos nuevos modelos sean prácticos a escala – conectándolos con experiencias de pago que la gente ya conoce y en las que confía”, afirma Altwegg.
Más allá de la custodia, la elección del usuario
Lo que distingue a WeFi de otros proyectos es su modelo de ‘deobanking’, que prioriza la elección del usuario sobre la custodia de sus activos. Esto contrasta con las ofertas de pago basadas en tarjetas cripto que operan bajo un ‘custody’ completo. La compañía aspira a crear una plataforma que combine la flexibilidad de las stablecoins con la seguridad y la confianza de los sistemas de pago tradicionales. Una estrategia que, si tiene éxito, podría remodelar la forma en que interactuamos con el dinero en el futuro. Y no se trata de un experimento aislado; el potencial de esta colaboración se extiende a mercados emergentes donde la digitalización de los pagos aún está en sus primeras etapas.
La expansión dependerá de la aprobación regulatoria y de la formación de asociaciones emisoras. A pesar de esto, el enfoque inicial en stablecoins reguladas para usos de pago diarios sugiere una apuesta cautelosa, pero decidida, por el futuro de los pagos digitales.
