finanzas

Tmc sufre un jarro de hielo en el mar profundo

La compañía minera oceánica TMC The Metals Company (TMC) experimentó un desplome repentino de su cotización en marzo, sumiendo a sus inversores en la incertidumbre tras un conflicto en el Medio Oriente.

Volatilidad geopolítica y la sensibilidad del mercado

El precio de las acciones de TMC se desplomó un 25.5% en el mes, coincidiendo con una caída del 5.1% en el S&P 500 y un 4.8% en el Nasdaq Composite. Este comportamiento refleja una oleada de riesgo en los mercados, exacerbada por las recientes operaciones conjuntas de Estados Unidos e Israel contra Irán.

Como empresa en fase pre-ingresos, TMC es especialmente vulnerable a las fluctuaciones macroeconómicas y geopolíticas, una característica que amplifica el impacto de los acontecimientos globales en su capitalización de mercado, que ahora se sitúa en 1.900 millones de dólares, después de perder un 56% de su valor pico de 52 semanas.

Un respiro en la regulación, pero la presión persiste

Un respiro en la regulación, pero la presión persiste

Si bien el anuncio de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) sobre el cumplimiento de las directrices para su licencia de exploración y permisos de extracción – un avance positivo que podría allanar el camino para comenzar las operaciones en una extensión de 65,000 kilómetros cuadrados del Océano Pacífico, potencialmente albergando 619 millones de toneladas de nódulos polimetálicos y hasta 200 millones de toneladas adicionales – no ha logrado frenar la caída. La perspectiva de una posible demora en la subida de los tipos de interés por parte de la Reserva Federal, impulsada por los crecientes precios del petróleo y la inflación, añade presión sobre las acciones de crecimiento, como TMC.

Un futuro incierto, pero con potencial

Un futuro incierto, pero con potencial

A pesar de la reciente ligera recuperación, con un incremento del 0.2% en abril, contrastando con un aumento del 3.9% en el S&P 500 y un salto del 4.8% en el Nasdaq, TMC sigue siendo una apuesta de alto riesgo. Sin embargo, la posibilidad de acceder a un suministro estratégico de minerales críticos para la economía estadounidense, impulsada por las tensiones geopolíticas, ofrece un resquicio de esperanza. La compañía apunta a obtener un permiso de explotación comercial en menos de un año y a iniciar la puesta en marcha de sistemas en el cuarto trimestre de 2027, con una expansión gradual de sus operaciones.

La fase pre-viabilidad se verá reforzada por el estudio que se espera tener finalizado para finales de este año, mientras que la compañía ha comenzado a evaluar la viabilidad técnica y económica del centro de procesamiento Brownsville. La empresa, con una tesorería de 117.6 millones de dólares, se enfrenta a un desafío considerable, pero la recompensa podría ser significativa si materializa sus ambiciosos planes de extracción en las profundidades del océano.