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Tilray, aferrada a brewdog, se hunde tras el cortafuegos de moskow

La compañía canadiense de cannabis, Tilray Brands, ha intentado apaciguar a los inversores con la adquisición de BrewDog, pero los analistas ya le han recortado sus expectativas, y las cifras revelan una realidad desalentadora: la empresa sigue sin despegar.

Un salto a la cerveza con resultados inciertos

Tras años de pérdidas continuas y una industria en constante crisis, Tilray ha apostado por diversificarse en el sector de las bebidas, adquiriendo la británica BrewDog con 33 millones de libras. Un movimiento que, según la propia empresa, podría impulsar sus ingresos globales hasta los 500 millones de dólares anuales. Pero la euforia inicial se ha disipado rápidamente tras la intervención del analista Robert Moskow de TD Cowen, quien ha reducido en un 30% su valoración de la acción, situándola en 7 dólares por acción.

La caída del 18% en los precios de sus acciones listados en Estados Unidos durante marzo es un claro indicio de la desconfianza del mercado. Y no es un espejismo: la producción de cervezas artesanales en EE.UU. ha disminuido un 5% en 2025, según datos recientes de IWSR. La estrategia de Tilray, por tanto, se enfrenta a un mercado en declive.

Más allá de la cerveza: la fragilidad subyacente

Más allá de la cerveza: la fragilidad subyacente

Más allá de la adquisición de BrewDog, Tilray sigue lidiando con los problemas inherentes al sector del cannabis: una competencia feroz, una legalización parcial en Estados Unidos que genera incertidumbre, elevados impuestos y una regulación que dificulta su crecimiento. El reciente ajuste de Moskow se debe, en parte, a las crecientes costes de aluminio, un factor que afecta directamente a la producción de sus cervezas. Una situación preocupante para una empresa que, hasta ahora, ha carecido de una sólida rentabilidad.

La reacción del mercado ante el anuncio de la compra de BrewDog demuestra que los inversores exigen una señal clara de mejora. Hasta ahora, han recibido un silencio ensordecedor. En definitiva, Tilray necesita convencer a sus accionistas de que está en camino de la rentabilidad, y rápido. La compañía se enfrenta a un largo camino por delante, y la adquisición de BrewDog, aunque ambiciosa, podría resultar ser solo un espejismo en su búsqueda de estabilidad.