Tesla: ¿robotaxis o hundimiento automotriz?
Las ventas de Tesla (NASDAQ: TSLA) están en caída libre, y la compañía se enfrenta a una encrucijada. Mientras el mercado de vehículos eléctricos muestra signos de debilidad general, con un descenso del 2% el año pasado, Tesla ha sufrido un desplome del 9% en sus entregas. La pregunta que se hacen ahora los inversores es si la apuesta por el robotaxi puede salvar a la compañía, o si se trata de una mera ilusión.
La dura realidad de las ventas de coches
Los resultados del primer trimestre de 2026 han confirmado las malas noticias: una caída del 14% en las entregas con respecto al trimestre anterior, aunque con un modesto incremento interanual. La compañía ha visto prácticamente a la mitad de sus beneficios evaporarse en 2025. Evidentemente, el negocio automotriz, que ha sido el pilar de Tesla hasta ahora, no está cumpliendo las expectativas. Pero, ¿qué está pasando? La competencia se ha intensificado, los incentivos gubernamentales se han reducido y la demanda general de vehículos eléctricos ha mostrado signos de enfriamiento.

La esperanza reside en la robótica
Sin embargo, la cotización de la acción de Tesla ha resistido este temporal, incluso cerrando 2025 en positivo, impulsando su capitalización de mercado por encima de los 1 billón de dólares. ¿La razón de esta aparente contradicción? Muchos analistas creen que el futuro de Tesla no está en la venta de coches, sino en la revolución del transporte autónomo. La compañía está apostando fuerte por el mercado de los robotaxis, y las expectativas son enormes.
Según un reciente informe de Ark Invest, una importante inversora en Tesla, el negocio de los robotaxis podría representar hasta el 90% del valor de la empresa para 2029, capturando una porción significativa de un mercado global estimado en 10 billones de dólares. Con la Model Y liderando las ventas mundiales durante tres años consecutivos, Tesla cuenta con una infraestructura de producción a gran escala y una demanda latente que le permite acelerar la implementación de sus robotaxis.

¿Un valor de 2.900 dólares en 2029?
Ark Invest es optimista, proyectando un valor de 2.900 dólares por acción para 2029. Su escenario pesimista, sin embargo, sitúa el valor en al menos 2.000 dólares. La mayor parte de esta valoración está ligada al éxito del negocio de los robotaxis, dejando en un segundo plano las ventas de coches, que se espera que representen solo una pequeña fracción de los ingresos de la compañía para 2029. “Para 2029, los vehículos eléctricos podrían representar solo un cuarto de las ventas totales y alrededor del 10% del potencial de ganancias de Tesla, ya que creemos que el negocio de los robotaxis tendrá márgenes mucho más altos”, estiman en Ark Invest.
Pero aquí reside el escepticismo. Elon Musk, el fundador de Tesla, tiene un historial de promesas incumplidas en lo que respecta a la conducción autónoma y los robotaxis. Sus plazos de entrega suelen ser demasiado optimistas. Si bien el potencial del mercado de robotaxis es innegable, la agresividad del cronograma planteado por Ark Invest requiere una revisión cuidadosa. La verdadera pregunta no es si Tesla puede competir en este mercado, sino cuándo.
En definitiva, la apuesta de Tesla es arriesgada, pero no carente de fundamento. La capacidad de la compañía para transformar su infraestructura de producción, ya optimizada para la fabricación masiva de vehículos, en una flota de robotaxis autónomos, podría ser la clave para desbloquear un valor tremendo. Sin embargo, la paciencia de los inversores se está agotando, y la ejecución será fundamental.