Tensiones en oriente medio: ¿el fin de la bonanza en wall street?
El crudo se dispara, la incertidumbre geopolítica se cierne sobre la economía estadounidense y el S&P 500 ha sufrido un desplome del 5% en marzo. Un panorama sombrío que, sin embargo, ha dejado a Advanced Micro Devices (AMD) desafiando la tendencia, escalando un 2,5% en un mercado en estampida. ¿Un espejismo o una señal de cambio?
Amd: una excepción a la regla en tiempos de volatilidad
En medio del caos generalizado, AMD emerge como un faro de resistencia. Si bien las fluctuaciones del mercado a corto plazo suelen ser ruido de fondo, especialmente en momentos de turbulencia, la compañía se prepara para uno de sus años más fuertes. La clave reside en su creciente protagonismo en el mercado de las GPU para centros de datos, un espacio vital para el desarrollo de la inteligencia artificial.
AMD no es una novedad en la arena de la IA. Desde 2023, ha estado vendiendo sus GPU MI300 para centros de datos, una línea que ha ido evolucionando constantemente. Aunque sus chips aún se quedan cortos en comparación con los de Nvidia en términos de rendimiento bruto, han logrado captar la atención de gigantes como OpenAI, Oracle, Microsoft y Meta Platforms. Y lo que es más importante, están a punto de lanzar sus nuevos MI450, prometedores de un salto de rendimiento de 36 veces respecto a sus predecesores, integrados en una solución completa llamada Helios.
Helios, la apuesta de AMD, no solo promete mayor potencia, sino también más memoria. Se espera que supere en un 50% la capacidad de la futura Vera Rubin de Nvidia, lo que podría significar un avance significativo en la velocidad de procesamiento. Meta Platforms y OpenAI, dos de los clientes más importantes, ya se han comprometido a desplegar 6 gigavatios de capacidad computacional utilizando las GPU de AMD en los próximos años – un acuerdo que podría traducirse en decenas de miles de millones de dólares.

¿Podrá amd mantener el ritmo de crecimiento?
Las proyecciones de AMD son ambiciosas: un crecimiento anual promedio del 60% en su negocio de centros de datos durante los próximos tres a cinco años, con ingresos que podrían alcanzar los miles de millones a partir de 2027. Sin embargo, una sombra se cierne sobre estas previsiones: la capacidad de OpenAI para cumplir con sus compromisos financieros. Si la startup, que opera con pérdidas y acumula deudas millonarias, no puede mantener sus promesas, el crecimiento de AMD podría verse afectado.
A pesar de este riesgo, AMD cuenta con una base de clientes diversa, lo que mitiga la dependencia de OpenAI. Actualmente, la compañía presenta un ratio precio/beneficio (P/E) de 48,7, superior al del índice Nasdaq-100 (29,9). No obstante, la expectativa de un crecimiento exponencial en su división de centros de datos justifica, en cierta medida, esta valoración. La demanda de GPU es voraz, y AMD parece estar en una posición privilegiada para aprovecharla, lo que podría impulsar su rentabilidad a largo plazo. Wall Street prevé un crecimiento del 59% en los beneficios para 2026 y un 62% para 2027, lo que situaría su ratio P/E en niveles más atractivos.
El año 2026 podría ser el punto de inflexión para AMD, consolidando su posición como un competidor formidable en el mercado de la IA. La pregunta ahora no es si AMD puede crecer, sino a qué velocidad lo hará.