Tensión en el golfo: el precio del petróleo se tambalea tras el ataque a irán

El 28 de febrero, un ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra Irán dejó al mundo al borde del abismo energético. Aproximadamente el 20% del suministro mundial de petróleo se vio amenazado de sufrir retrasos o interrupciones completas. Las consecuencias financieras de este conflicto ya se vislumbran como severas, posiblemente incluso catastróficas, para los mercados.

Reacciona el mundo financiero ante la incertidumbre

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Inversiones Confines ha analizado cómo los principales inversores institucionales están ajustando sus carteras en respuesta a esta escalada. La situación exige una estrategia de defensa robusta, lejos de la complacencia.

Christian Mueller-Glissmann, jefe de asignación de activos de Goldman Sachs, advierte que las carteras actuales, dominadas por las acciones tecnológicas estadounidenses, han acumulado una exposición excesiva a activos de crecimiento y una insuficiente protección contra la inflación. Su banco recomienda diversificar las inversiones en acciones innovadoras, instrumentos de protección contra la inflación y activos de mitigación de riesgos, priorizando la última categoría dada la inminente subida de los precios de bienes y servicios impulsada por el shock energético.

Goldman Sachs apoya la compra de fondos cotizados en bolsa (ETF) de oro como el SPDR Gold Shares (GLD), bonos del Tesoro protegidos contra la inflación y acciones de infraestructuras con un flujo de caja real. GLD, con un aumento del 0,97%, se posiciona como una opción clave en este entorno.

Pero la estrategia no se limita al oro. Ray Dalio, fundador de Bridgewater Associates, insiste en una asignación de entre el 5% y el 15% de la cartera a oro como refugio seguro y herramienta de defensa contra la inflación. En contraposición, Wells Fargo apuesta por acciones energéticas y materias primas, argumentando que un conflicto cuya principal vía de transmisión son los precios del petróleo incentiva la exposición directa a los commodities.

La clave reside en la flexibilidad. Las carteras deben contar con múltiples