Spacex se lanza a la estratosfera: una valoración de 1,75 billones y la locura de la oferta pública
Elon Musk está dispuesto a arriesgarlo todo. SpaceX ha fijado una valoración de 1,75 billones de dólares para su próxima Oferta Pública Inicial (OPI), una cifra que desafía las comparaciones y podría redefinir el panorama de las empresas espaciales.
Un salto cuántico en el mercado
Según las métricas habituales de Wall Street, esa valoración sitúa a SpaceX en una dimensión completamente diferente. Superaría en valor a gigantes como Meta Platforms y Berkshire Hathaway, compañías con décadas de historia. Pero, ¿qué justifica semejante ambición?
La respuesta, según los analistas, reside en Starlink, su red de satélites en órbita baja, que ya cuenta con más de 10 millones de suscriptores y genera un flujo de ingresos que, por ahora, representa entre el 50% y el 80% de la facturación total de la empresa. Un logro asombroso, especialmente considerando el vertiginoso crecimiento del sector.

Más allá de los satélites: la apuesta por el futuro
Pero la valoración no se basa únicamente en Starlink. La capacidad de lanzamiento del Falcon 9, que logró el primer aterrizaje controlado de un cohete después de una misión, ha establecido un nuevo récord anual con 165 lanzamientos en 2025. Y SpaceX no se detiene ahí; Musk sigue apostando fuerte por Starship, su ambiciosa nave para la colonización de la Luna y Marte, y por xAI, su división de inteligencia artificial, con planes de desplegar millones de satélites para centros de datos.
Un precio que desafía la razón
Los analistas estiman que la OPI podría recaudar más de 75 mil millones de dólares, un récord absoluto. Para alcanzar esa valoración, SpaceX deberá demostrar que sus apuestas, a pesar de ser consideradas “jugernaut, mega-cap businesses” por Daniel Hanson, de Neuberger’s Quality Equity Fund, podrán finalmente dar sus frutos. La clave estará, sin duda, en el cronograma de Starship y en la expansión de Starlink hacia los teléfonos móviles.
El mercado enloquecido
La fiebre por adquirir acciones de SpaceX ha generado un comportamiento especulativo en los mercados secundarios, donde los inversores están dispuestos a aceptar acuerdos complejos y a asumir riesgos para acceder a la empresa. “Es prácticamente un mercado negro”, afirma Greg Martin, co-fundador de Rainmaker Securities. La demanda supera con creces la oferta, impulsada por una confianza inquebrantable en el liderazgo de Elon Musk y su capacidad para transformar industrias.
Una inversión arriesgada, pero con un premio potencial
Si bien las múltiples de valoración son elevadas – un precio-ventaja en ingresos de 56 y un precio-EBITDA de 109 – el crecimiento exponencial de SpaceX y la singularidad de su negocio justifican, al menos en opinión de algunos, esta locura financiera. Como señala Shay Boloor, chief market strategist de Futurum Equities, “Starlink es la única razón por la que esta valoración es defensible.” La empresa, con su capacidad para lanzar un cohete casi cada dos días, se ha convertido en un actor crucial en un sector donde el acceso al espacio se ha convertido en un cuello de botella.
El precio de la ambición
En definitiva, la OPI de SpaceX es un evento sin precedentes que podría cambiar el rumbo de la industria espacial. Una apuesta audaz, sí, pero también una oportunidad para aquellos que estén dispuestos a asumir el riesgo de invertir en el futuro.
