Sezzle: ¿la clave para escapar de las deudas de tarjetas o una burbuja fintech?
El auge del ‘compra ahora, paga después’ (BNPL) ha catapultado a Sezzle desde una modesta empresa a un contendiente multimillonario en el sector fintech. Pero, tras una caída del 65% desde sus máximos históricos, ¿es este el momento de apostar por la compañía, o estamos ante una corrección inevitable?
El modelo de negocio: comisiones altas y expansión estratégica
Sezzle, como otras empresas de BNPL, se nutre principalmente de las elevadas comisiones que cobra a los comercios por facilitar las ventas. El atractivo radica en la capacidad de dividir las compras en cuatro plazos sin intereses para el consumidor, una alternativa tentadora a las tarjetas de crédito con tasas APR del 20% al 30%. La empresa también genera ingresos a través de suscripciones que otorgan límites de gasto más altos y beneficios adicionales. La cifra habla por sí sola: un crecimiento de ingresos del 32.2% interanual en el cuarto trimestre de 2025, superando el ritmo del sector.
Pero hay un detalle que preocupa: el crecimiento de los ingresos en todo el año 2025 se ralentizó hasta el 66.1%, y las proyecciones para 2026 apuntan a un crecimiento del 25% al 30%, lo que sugiere un posible enfriamiento de la demanda.

Más allá del bnpl: sezzle se reinventa
La compañía no se limita a ser un simple proveedor de BNPL. Sezzle está explorando activamente nuevas vías de ingresos, una estrategia que podría ser crucial para su supervivencia a largo plazo. La ambiciosa solicitud de una charter bancaria, por ejemplo, permitiría a la empresa ofrecer una gama más amplia de productos financieros y reducir su dependencia de los bancos asociados, aumentando así, potencialmente, los márgenes de beneficio. Además, el lanzamiento de Sezzle Mobile, un servicio de telefonía móvil a través de la red de AT&T, con tarifas competitivas a partir de $29.99 al mes, apunta a captar una porción del mercado de servicios básicos.
La empresa también ha anunciado planes para lanzar en 2026 funcionalidades como el comercio de agentes, préstamos a largo plazo, una comunidad de usuarios y el escaneo de recibos con recompensas. Un movimiento audaz que, de tener éxito, podría transformar a Sezzle en algo más que una simple plataforma de pagos.
Con 102.6 millones de dólares en efectivo y equivalentes de efectivo, Sezzle cuenta con una base sólida para financiar su expansión. La pregunta es si estos movimientos estratégicos serán suficientes para justificar la inversión en un mercado cada vez más competitivo y regulado.
La volatilidad del mercado y la incertidumbre regulatoria podrían impactar negativamente en Sezzle, pero la empresa ha demostrado una notable capacidad de adaptación. El tiempo dirá si esta apuesta por la diversificación se traduce en un crecimiento sostenible o si Sezzle es solo otra víctima de la burbuja fintech.