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Ryder recupera su nota de deuda pre-pandemia: ¿un respiro para el sector?

Moody’s ha elevado el rating de deuda de Ryder de Baa2 a Baa1, una noticia que llega justo cuando la empresa se enfrenta a un cambio en la dirección general. El ascenso, anunciado el pasado jueves, marca un retorno a los niveles de solvencia que la compañía ostentaba antes del impacto devastador de la pandemia en 2020, y podría traducirse en menores costes de financiación para la empresa.

La estrategia de diversificación da sus frutos

La mejora en la calificación crediticia no es una sorpresa para los analistas. Moody’s ha reconocido explícitamente la progresiva diversificación del modelo de negocio de Ryder como el principal factor determinante. La empresa ha logrado reducir su dependencia de los alquileres a corto plazo y las ventas de vehículos usados, áreas tradicionalmente volátiles, para enfocarse en sus divisiones de Supply Chain Solutions (SCS) y Dedicated Transport Service (DTS). Estos dos segmentos, que ahora representan aproximadamente el 60% de los ingresos totales, contrastan con el escaso 40% de 2015, evidenciando un cambio estratégico significativo.

La agencia de calificación subraya que esta transformación ha permitido a Ryder “de-risking” su modelo de negocio, es decir, reducir la exposición a factores externos y aumentar su estabilidad financiera. Un punto clave es la generación de flujos de caja estables a través de su portfolio de leasing, que no solo respaldan las inversiones en crecimiento, sino que también ofrecen un colchón ante posibles recesiones económicas.

Un regalo de bienvenida para el nuevo ceo

Un regalo de bienvenida para el nuevo ceo

La ironía del momento no escapa a la atención: esta mejora en la calificación ocurre en medio de una transición en la dirección de Ryder. Robert Sanchez, el CEO saliente, dejó el cargo hace apenas dos días, siendo sucedido por John J. Diez, quien asume el liderazgo con este importante impulso financiero. Es, sin duda, una bienvenida más que agradable para el nuevo director general.

El rating de Baa1 de Ryder ahora se alinea con el otorgado por S&P Global (NYSE: SPGI), que ya había elevado su calificación a BBB+ en abril de 2023. Mientras que S&P nunca degradó a Ryder durante la pandemia, Moody’s sí lo hizo, lo que demuestra que las valoraciones de las agencias no siempre siguen la misma trayectoria, incluso ante eventos similares.

La cifra habla por sí sola: Ryder espera generar entre 700 y 800 millones de dólares en flujo de caja libre este año, una señal de la solidez financiera que ha logrado construir, a pesar de un contexto de incertidumbre en el sector del transporte por carretera.

El sector, como bien señala Moody’s, afronta un “extended trucking downturn”, pero Ryder parece estar mejor posicionado que muchos de sus competidores para capear la tormenta, gracias a sus iniciativas de mejora continua y a la capacidad de cross-selling entre sus diferentes divisiones. Se espera un margen EBIT del 9.5%, con un ratio deuda-EBITDA en torno a 2X, indicadores de una gestión financiera prudente y eficiente.

Con una calificación estable, Moody’s anticipa que las tendencias actuales seguirán respaldando la demanda de los servicios de Ryder, y que los fundamentos del mercado del transporte nacional no se deteriorarán significativamente en 2026. La empresa, que ha demostrado su capacidad de adaptación y resiliencia, se prepara para afrontar los desafíos del futuro con una base financiera más sólida que nunca.