Rigetti: la cuántica a punto de ruptura o un juego de azar?
Rigetti Computing, una empresa que apostaba por la computación cuántica, se encuentra en una encrucijada. Su stock, que se disparó el pasado otoño, ha regresado a la normalidad, dejando a los inversores en un estado de incertidumbre.

Un enfoque inusual para la cuántica
En lugar de perseguir la supremacía en el tamaño de los chips, Rigetti ha optado por un modelo modular: construir sistemas a partir de pequeños chiplets de 36 qubits, llegando a alcanzar una arquitectura de 108 qubits. Esta estrategia les permite lograr una fiabilidad del 99,5% al 99,9%, además de velocidades de puerta de hasta 28 nanosegundos – una ventaja significativa sobre las tecnologías de iones atrapados que dominan otros competidores.
Pero la promesa de la tecnología no se traduce en una salud financiera sólida. En 2025, los ingresos de la compañía se desplomaron un 34%, arrastrados por la demora en el lanzamiento del sistema Cepheus-1 de 108 qubits y la renegociación de un contrato gubernamental. Los costes operativos, por su parte, superaron ampliamente los ingresos, generando una pérdida de 216 millones en 2025, un aumento respecto a los 201 millones del año anterior.
A pesar de este panorama sombrío, los analistas vislumbran un crecimiento del 219% en los ingresos para este año y un aumento del 103% en 2027. La empresa, con una liquidez de 444 millones de dólares, podría sobrevivir a corto plazo, aunque la rentabilidad sigue siendo una quimera. La cifra de flujo de caja libre negativo de 77 millones en 2025, aunque temporal, pone de manifiesto la fragilidad de su modelo.
El precio-valor (P/B) del 10, aunque podría considerarse un punto de entrada, no refleja la realidad de una empresa con un ratio precio-ventas (P/S) superior a 730. La falta de un ratio de beneficios por acción (P/E) es un síntoma de su inoperatividad. La inversión en Rigetti, por lo tanto, se antoja cada vez más especulativa, recordando el frenesí que rodeó su cotización el año pasado.
En definitiva, Rigetti Computing tiene el potencial de revolucionar la computación cuántica, pero aún debe demostrar que su estrategia financiera es sostenible. Inversores cautelosos: la apuesta por esta empresa debe ser, por ahora, una especulación calculada y limitada.
