Retirados: ¡aún pueden invertir! la sorpresa fiscal que te dejará sin ahorros
Si creías que el tiempo se había acabado, piénsalo de nuevo. Incluso los jubilados pueden seguir construyendo su patrimonio, pero con una astucia fiscal que pocos conocen.
La clave: el ingreso generado, no la edad
La normativa permite a los jubilados que sigan generando ingresos –a través de trabajos a tiempo parcial, actividades freelance o incluso inversiones– aportar a sus cuentas de jubilación. No se trata de una concesión, sino de una laguna que muchos aprovechan.
Según la legislación actual, para contribuir a una IRA, necesitas demostrar que has obtenido un “ingreso ganado”. Esto significa que debes generar un beneficio económico, no simplemente recibir dividendos, rentas pasivas o ingresos por la venta de activos. El mero hecho de retirar dinero de tu plan de jubilación, como la Seguridad Social o un plan de pensiones, no cuenta como ingreso ganado.
La cifra mínima para acceder a esta posibilidad es de 1.000 dólares anuales. Contribuye hasta 1.000 dólares y, con una inversión inteligente, puedes multiplicar tus ahorros.

El doble juego: pareja activa y la trampa del 401(k)
La situación se complica, pero no es insuperable, cuando hay una pareja con un miembro trabajando. Si tu cónyuge genera ingresos, ambos pueden contribuir a sus IRAs. El límite individual es de 8.000 dólares al año para mayores de 50, pero la suma de los ingresos del matrimonio puede superar ese umbral. Es crucial considerar la contribución del cónyuge al plan 401(k) de la empresa, ya que esto reduce el espacio disponible para la IRA.
Un ejemplo claro: un cónyuge que gana 12.000 dólares al año no es suficiente para cubrir los límites de ambos. Pero, con una contribución de 4.000 dólares del otro miembro de la pareja, la situación se vuelve factible. La planificación es, por tanto, esencial. No te dejes engañar por la idea de que la jubilación implica la desaparición de las oportunidades de inversión.
Aprovecha este último tramo de tu vida laboral para maximizar tus ahorros. La diferencia entre una jubilación cómoda y una supervivencia puede residir en una simple aportación.
