Openai cambia de rumbo: ¿adiós a los vídeos y hola al código?
La disrupción tecnológica da un giro inesperado. OpenAI, la empresa que catapultó la inteligencia artificial al centro de la escena global, ha anunciado el cierre de Sora, su ambicioso proyecto de creación de vídeos, y una reorientación radical hacia herramientas de codificación y robótica. Un movimiento que sacude al sector y plantea interrogantes sobre el futuro de la IA generativa.
La burbuja sora estalla tras un billón de dólares
Hace apenas unos meses, Sora prometía revolucionar la creación de contenido audiovisual. Su capacidad para generar vídeos realistas a partir de texto generó un revuelo mediático sin precedentes, y una inversión multimillonaria de Disney parecía confirmar su potencial. Pero la realidad ha demostrado ser más compleja. Los costes computacionales astronómicos, las controversias legales por el uso de material protegido por derechos de autor (desde imitaciones de Michael Jackson hasta la utilización no autorizada de personajes de anime japoneses), y la feroz competencia han puesto en jaque la viabilidad del proyecto.
Rachel Warren, analista experta en tecnología, señala que “la oposición de los sindicatos de actores, la presión de los propietarios de derechos de autor y los costes prohibitivos de funcionamiento han minado la estrategia de OpenAI. La empresa, consciente de la necesidad de alcanzar la rentabilidad de cara a una posible salida a bolsa, ha optado por una reestructuración drástica.”

¿El fin de la carrera por el vídeo generado por ia?
El abandono de Sora por parte de OpenAI podría marcar un punto de inflexión en la carrera por la creación de vídeos generados por IA. Mientras que empresas como Alphabet (Google) y Anthropic se posicionan como alternativas, la incertidumbre sobre el modelo de negocio y la escalabilidad de esta tecnología se intensifica. Lou Whiteman, comentador financiero, advierte que