Nvidia y broadcom: ¿oportunidad de compra oculta en la ia?
Wall Street parece estar de acuerdo: Nvidia y broadcom, dos gigantes de la infraestructura para inteligencia artificial, podrían estar infravaloradas. Mientras la mayoría de los analistas ven un potencial de revalorización del 50% en ambas empresas, una voz disonante, la de Jay Goldberg de Seaport Research, advierte de un posible declive para Nvidia y, aunque recomienda comprarbroadcom, lo hace con un objetivo de precio por debajo del consenso.
El dilema de nvidia: ¿dominio o complacencia?
Nvidia, indiscutible líder en el mercado de GPUs para IA, se beneficia de una posición de dominio casi inexpugnable. Sus GPUs no solo establecen récords de rendimiento, sino que su plataforma de software CUDA es el estándar de facto para el desarrollo de aplicaciones de IA. Como señala Tae Kim de Barron’s, la fortaleza de Nvidia reside tanto en su hardware como, y quizás más importante, en su software, donde más de la mitad de sus ingenieros trabajan. Sin embargo, la estrategia de inversión de Nvidia levanta ampollas. La empresa ha comprometido 27.000 millones de dólares en acuerdos de servicios en la nube para apoyar su I+D, una inversión que algunos consideran una forma encubierta de reembolso, alquilando su propia tecnología a sus clientes.
A esto se suma una inversión de 40.000 millones de dólares en clientes como Anthropic, CoreWeave y OpenAI. La justificación oficial es ayudar a estas empresas a escalar, pero el escepticismo se cierne: ¿está Nvidia influyendo artificialmente en la demanda de sus GPUs financiando a sus propios compradores?
Y no olvidemos la creciente competencia, especialmente por parte de Google con sus TPUs (Tensor Processing Units). Aunque menos maduras en software, las TPUs son más eficientes en costes para ciertas cargas de trabajo de IA al eliminar componentes innecesarios. La presencia de TPUs en clientes clave de Nvidia, como Anthropic, OpenAI y Meta, es un factor a considerar.
A pesar del pesimismo de Goldberg, los resultados de Nvidia en el último trimestre son contundentes: un aumento del 82% en los ingresos ajustados, una aceleración respecto al trimestre anterior. Y las expectativas para el futuro son igualmente halagüeñas, con un crecimiento anual esperado del 53% hasta enero de 2028, lo que sugiere que la valoración actual, de 37 veces las ganancias, podría ser atractiva.

Broadcom: el desafiante silencioso
broadcom, a menudo eclipsada por el brillo de Nvidia, es una empresa de semiconductores con un amplio portafolio, desde soluciones de red para centros de datos hasta circuitos integrados específicos (ASICs) diseñados para IA. La compañía también genera ingresos significativos de líneas de productos más tradicionales, como chips de conectividad, almacenamiento y software. Pero es su liderazgo en chips de red de alta gama y en el diseño de silicio personalizado lo que la convierte en el principal competidor de Nvidia en la infraestructura de IA.
Los switches Tomahawk de broadcom son el estándar de la industria para la interconexión de servidores, y la empresa domina el mercado de aceleradores de IA personalizados (XPUs), con una cuota del 60%. Su XPU más conocido es el diseñado para Google, pero también diseña soluciones personalizadas para Meta, ByteDance, OpenAI y Anthropic. La cifra habla por sí sola: las ventas de semiconductores para IA se dispararon un 106% en el primer trimestre, y el CEO Hock Tan anticipa una aceleración aún mayor.
Aunque broadcom crece a un ritmo más lento que Nvidia debido al peso de sus productos heredados, este efecto se está disipando a medida que los productos de IA representan una mayor proporción de las ventas totales. La compañía espera un crecimiento del 46% en el segundo trimestre. Con un crecimiento anual estimado del 66% en ganancias hasta noviembre de 2027, la valoración actual de 43 veces las ganancias también parece relativamente atractiva.
En definitiva, aunque Goldberg levanta banderas rojas sobre Nvidia, el panorama general sugiere que ambas empresas ofrecen oportunidades de inversión interesantes. Pero, por ahora, la solidez del dominio de Nvidia, aunada a una valoración más atractiva, la convierte en la opción preferente para un inversor con visión de futuro.