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Nike: ¿oportunidad de compra o caída en picado?

Las acciones de Nike han desplomado hasta niveles no vistos en más de una década, generando un debate intenso entre inversores: ¿es este el momento de aprovechar una ganga o una trampa mortal?

La erosión de los márgenes, el talón de aquiles

Nike (NKE) ha experimentado un inicio de año turbulento, y la decepcionante actualización trimestral ha exacerbado la situación. Las acciones se encuentran ahora rondando los 44 dólares, un precio que no veían desde hace más de diez años. Pero la caída no es reciente; una tendencia descendente se ha consolidado en los últimos años, y el reciente informe ha servido como catalizador. Lo que se discute ahora no es la cifra en sí, sino la salud subyacente de la compañía.

El problema no reside únicamente en los ingresos, que se mantuvieron planos en el tercer trimestre fiscal (hasta el 28 de febrero de 2026), sino en la rentabilidad. El margen EBIT (ganancias antes de intereses y impuestos) se ha reducido significativamente, situándose en un preocupante 5,6%, lejos del 7,3% del año anterior. Y si ampliamos la perspectiva a cinco años, la imagen es aún más cruda: en 2021, Nike alcanzaba un margen EBIT superior al 15%, evidenciando una pérdida de eficiencia considerable.

¿Qué está impulsando esta espiral descendente? Una combinación de factores. La disminución del margen bruto, en un 130 puntos básicos hasta el 40,2%, se atribuye principalmente a los aranceles más elevados en Norteamérica. Además, la estrategia de la compañía, bautizada como “Win Now”, busca revitalizar el negocio, pero está teniendo un impacto negativo a corto plazo. Es un proceso doloroso, pero necesario.

La decisión, tomada hace años y ahora reconsiderada, de priorizar la venta directa al consumidor en detrimento del canal mayorista, ha resultado ser un error costoso, afectando tanto a los volúmenes de ventas como a los gastos. La reversión de esta estrategia, iniciada en 2023, tardará en dar sus frutos.

El resquicio de esperanza: un margen recuperado

El resquicio de esperanza: un margen recuperado

A pesar de la situación adversa, existe un atisbo de optimismo. Nike no necesita un crecimiento meteórico de los ingresos para generar retornos significativos para los accionistas. Si la empresa logra estabilizar las ventas y recuperar un margen EBIT más cercano a los niveles históricos, el beneficio por acción podría dispararse.

De hecho, en Norteamérica, la compañía ha experimentado un crecimiento del 3% en los ingresos durante el tercer trimestre, con un crecimiento positivo en todos los canales por primera vez en dos años. Un retorno a un margen EBIT de doble dígito en los próximos años podría transformar los resultados finales sin necesidad de vender significativamente más productos. Ese es el potencial.

La compañía se enfrenta a desafíos importantes, como la debilidad del mercado chino, donde los ingresos descendieron un 10% en términos neutrales de divisas. La empresa incluso prevé una caída del 20% en esa región durante el próximo trimestre, mientras que acelera la reestructuración de su mercado. Por ello, la relación precio-beneficio actual, de 29, puede parecer elevada a primera vista. Sin embargo, es crucial recordar que estos beneficios han sido temporalmente erosionados por costes de transición, indemnizaciones y liquidación de inventario.

Si evaluamos a Nike en base a su capacidad de generar beneficios normalizados, y asumiendo que los márges puedan recuperarse a medida que la cadena de suministro se optimiza, la valoración podría resultar atractiva. No se trata de una “oportunidad de compra generacional” en el sentido más estricto, pero sí de una posibilidad para aquellos que creen en la capacidad de Nike para reinventarse.

Con la marca Nike, la clave reside en la ejecución. Si la empresa logra proteger su reputación y capitalizar su posición como una marca global duradera, el precio actual podría ser una oportunidad.