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Millonario, ¿de verdad pagas menos impuestos?

La imagen del millonario esquivando impuestos es un cliché, pero la realidad es más compleja. Si ganas un millón de dólares al año, lo más probable es que tu declaración de la renta se parezca poco a la de un asalariado común. La clave está en los ingresos, las deducciones y, sobre todo, en la estrategia.

Más allá del sueldo: las múltiples fuentes de ingresos

Olvídate del cheque quincenal. Un millón de dólares anuales rara vez provienen de un único salario. La mayoría de los que alcanzan esta cifra acumulan ingresos de diversas fuentes: plusvalías por inversiones, negocios propios, participaciones en empresas, compensación en acciones. Estas vías, a menudo, disfrutan de un tratamiento fiscal más favorable que los salarios ordinarios.

La principal diferencia radica en las deducciones. Mientras que la mayoría de nosotros luchamos por superar la deducción estándar, los millonarios pueden desgravar una cantidad considerable de gastos, desde intereses hipotecarios y donaciones caritativas hasta gastos empresariales. Esto reduce su base imponible, es decir, la cantidad sobre la que realmente se calculan los impuestos.

Consideremos el caso hipotético de un contribuyente singular que gana exactamente un millón de dólares en 2025. Si maximiza sus contribuciones a un plan 401(k) y una cuenta HSA (Health Savings Account), y además opta por deducir 100.000 dólares en gastos, su base imponible se reduce a 872.200 dólares. Esto, a su vez, impacta directamente en la cantidad de impuestos a pagar.

El laberinto fiscal: cómo se calcula el impuesto sobre la renta

El laberinto fiscal: cómo se calcula el impuesto sobre la renta

Un millón de dólares te sitúa en el tramo impositivo del 37%, pero no significa que pagarás ese porcentaje sobre toda la renta. El sistema impositivo funciona por tramos: cada porción de tus ingresos se grava a una tasa diferente. Para 2025, la estructura es la siguiente:

Hasta 11.925 dólares: 10%

De 11.926 a 48.475 dólares: 12%

De 48.476 a 103.350 dólares: 22%

De 103.351 a 197.300 dólares: 24%

De 197.301 a 250.525 dólares: 32%

De 250.526 a 626.350 dólares: 35%

Más de 626.351 dólares: 37%

En nuestro ejemplo, con una base imponible de 872.200 dólares, el contribuyente pagaría:

10% sobre los primeros 11.925 dólares = 1.192,50 dólares

12% sobre los siguientes 36.550 dólares = 4.386 dólares

22% sobre los siguientes 54.975 dólares = 12.072,50 dólares

24% sobre los siguientes 94.000 dólares = 22.548 dólares

32% sobre los siguientes 52.800 dólares = 17.032 dólares

35% sobre los siguientes 375.775 dólares = 131.538,75 dólares

37% sobre los restantes 499.200 dólares = 183.726 dólares

El total de impuestos federales a pagar sería de 379.734,25 dólares, lo que representa una tasa efectiva de alrededor del 28%, lejos del 37% que se podría asumir inicialmente.

Trucos de la élite: estrategias de ahorro fiscal

Trucos de la élite: estrategias de ahorro fiscal

Pero, ¿cómo logran los millonarios reducir aún más su carga impositiva? Algunas estrategias incluyen:

Aprovechar las plusvalías a largo plazo: Vender inversiones mantenidas durante más de un año permite tributar a tipos más bajos (0%, 15% o 20%).

Deferir ingresos: Retrasar la recepción de ingresos, ya sea a través de planes de jubilación o de compensación diferida, permite aplazar el pago de impuestos.

Explotar los 1031: Los inversores inmobiliarios pueden diferir el pago de impuestos sobre las ganancias de capital al intercambiar propiedades por otras similares.

“Comprar, pedir prestado, morir”: Una estrategia que consiste en adquirir activos que se revalorizan, pedir prestado contra ellos y transferirlos a los herederos, quienes disfrutan de una base imponible “reestablecida” al momento de la herencia.

¿Y tú? estrategias para el resto de mortales

No necesitas ser un multimillonario para ahorrar en impuestos. Contribuir a planes de jubilación y HSA, maximizar las deducciones disponibles y mantener las inversiones a largo plazo son pasos inteligentes para cualquier persona. La clave está en la planificación, la disciplina y, en ocasiones, buscar el asesoramiento de un profesional. No esperes a ser rico para empezar a optimizar tu situación fiscal.

La cifra habla por sí sola: incluso con un ingreso considerable, una planificación fiscal inteligente puede marcar la diferencia entre pagar cientos de miles de dólares en impuestos o mantener una mayor parte de tus ganancias.

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