Las grandes caídas ocultas: nike, kimberly clark y conagra se hunden a niveles décados
El S&P 500 se desploma un 3% este año, pero esa caída palidece en comparación con el sellado que ha sufrido en los últimos años el corazón de algunas de las empresas más establecidas. Es hora de examinar las tenencias que han sufrido pérdidas tan profundas que las vemos cotizando a niveles no vistos desde la década de 2010. Asumir riesgos en este entorno de debilidad es, por supuesto, una decisión personal, pero la realidad es que estas empresas no llegan a niveles tan bajos sin una razón, y la recompensa potencial para aquellos dispuestos a asumir ese riesgo podría ser considerable, dada su actual valoración.
Nike: un icone en crisis, más vulnerable de lo que parece
El gigante del calzado y la ropa, Nike, ha experimentado un desplome vertiginoso, con un precio de la acción que ha caído casi un 70% en los últimos cinco años. El último precio de cotización se remonta a 2014. La empresa se enfrenta a una tormenta perfecta: una competencia extranjera feroz, la creciente popularidad de la moda rápida, la inflación rampante y, lo que es peor, un panorama económico global cada vez más incierto. La reciente salida del CEO, un intento desesperado de focalizar la estrategia en las ventas minoristas, no ha logrado revertir el curso, sugiriendo que la solución no es sencilla. Las ganancias de Nike se ven mermadas por el aumento de los gastos en marketing y la presión de los aranceles, acuciando sus márgenes. Si la compañía es capaz de realizar movimientos audaces, como reducir drásticamente su red de tiendas y priorizar los márgenes por encima del crecimiento puro, podría encontrar el camino a la recuperación. Pero, de verdad, ¿será capaz de reinventarse? Su marca, con su resonancia entre los jóvenes, le otorga una ventaja, pero el camino a la recuperación será arduo.

Kimberly-clark: la seguridad que se desmorona
Otro gigante del consumo, Kimberly-Clark, también ha sufrido un descenso libre, con una caída del más de 30% en cinco años. Aunque menos pronunciada que la de Nike, esta caída es inusual, reflejando una beta de 0.30 – un indicador de estabilidad a largo plazo. El anuncio de la adquisición de Kenvue, por valor de casi 50 mil millones de dólares, ha generado dudas. Esta empresa, procedente de Johnson & Johnson, aporta marcas icónicas como Tylenol, Neutrogena y Aveeno, complementando el portafolio de Kimberly-Clark, que ya cuenta con Huggies, Kleenex y Kotex. Pero la incertidumbre en torno a esta operación es palpable, y justifica la cautela. El precio de la acción se ubica ahora en 13 veces sus ganancias futuras proyectadas, lo que sugiere que los inversores han reevaluado sus expectativas. Un dividendo del 5.44% podría verse comprometido si la compañía decide reducir el pago.

Conagra brands: la presión de los costes y la incertidumbre
Finalmente, Conagra Brands, propietaria de marcas como Slim Jim, Vlasic y Orville Redenbacher's, ha experimentado una caída casi del 60% en cinco años. El panorama para esta empresa es sombrío: la caída en las ventas del tercer trimestre, un 1.9%, es una clara señal de alarma. Además, las políticas de control de apetito de los GLP-1 están afectando el consumo, los costes de los alimentos están en aumento, y las fluctuaciones del precio del petróleo añaden incertidumbre. Con una valoración tan baja como 9 veces sus ganancias futuras, Conagra se presenta como una oportunidad, pero también como una apuesta de alto riesgo. La sostenibilidad del dividendo del 9% es cuestionable, y la empresa no está ganando terreno entre los inversores de crecimiento.