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Lamb weston se desploma: ¿campbell's al borde del abismo?

La exclusión de Lamb Weston del S&P 500 ha sido un aviso, un claro indicativo de que la complacencia en los mercados es un lujo que nadie puede permitirse. La empresa de productos de patata, otrora miembro respetado del índice, ha caído en desgracia, y la historia podría repetirse con un gigante del sector alimentario: Campbell's.

La caída en picado de lamb weston

La expulsión de Lamb Weston no fue un golpe de suerte, sino la culminación de una lenta y dolorosa erosión. Meses de advertencias incumplidas, presiones en el volumen de negociación y una depreciación constante del precio de las acciones la fueron relegando, hasta que la capitalización bursátil ya no justificaba su presencia en el S&P 500. Un recordatorio brutal de que la pertenencia a un índice no es un derecho adquirido.

Pero la caída de Lamb Weston no es el foco central. Lo que realmente preocupa es la trayectoria sorprendentemente similar que está siguiendo Campbell's, una compañía con una historia arraigada en el índice desde 1957. Un legado que parece, ahora, peligrosamente vulnerable.

Campbell

Campbell's en la cuerda floja: números rojos y decisiones cuestionables

Los resultados del último trimestre fiscal de Campbell's pintan un panorama desolador. Un EPS ajustado de $0.51, 11% por debajo de las expectativas, y un descenso del 5% en las ventas netas a $2.56 mil millones. La dirección ha visto obligada a recortar las previsiones para todo el año, reduciendo el EPS ajustado estimado a entre $2.15 y $2.25, muy por debajo de las proyecciones iniciales. La cifra habla por sí sola: una reducción del 230 puntos básicos en los márgenes brutos, presionados por los aranceles.

La adquisición de Sovos Brands, una apuesta para fortalecer la división de snacks, no ha dado los frutos esperados. Los beneficios operativos de esta división se han desplomado, con un margen del 7.3% que resulta insuficiente para justificar la inversión. El precio de las acciones ha caído más de un 40% en el último año, situando su capitalización bursátil en unos magros $6.9 mil millones, el segundo más bajo del S&P 500.

La situación es tan delicada que Campbell's se encuentra en la misma conversación que las cuatro empresas que fueron expulsadas del S&P 500 en la última reevaluación. Una empresa que ha mantenido una política de dividendos ininterrumpida desde 1902 no necesita ser adorada por los inversores para permanecer en el índice, pero sí necesita dejar de encogerse.

Su cartera de marcas, que incluye nombres tan reconocibles como Goldfish, Pepperidge Farm, Prego, V8 y Pacific Foods, posee un valor intrínseco innegable. La verdadera pregunta es si la dirección será capaz de estabilizar el negocio con la rapidez necesaria para frenar la erosión de la capitalización bursátil antes de que el comité del índice pierda la paciencia.

No hay un catalizador evidente a corto plazo que pueda revertir esta tendencia. La espita podría estar en la gestión, que debe demostrar con hechos que puede revitalizar un negocio que parece condenado a la obsolescencia.

La historia de Lamb Weston es una advertencia. La de Campbell's, un espejo.