La seguridad social: ¿cuándo es mejor cobrar para maximizar tu pensión?

El debate sobre el momento óptimo para empezar a recibir la pensión de jubilación en Estados Unidos, y por extensión, en cualquier sistema similar, es más relevante que nunca. Un nuevo análisis revela diferencias significativas en las prestaciones mensuales según la edad de inicio, exponiendo una realidad que muchos jubilados desconocen: la paciencia puede reportar beneficios sustanciales, pero también existen puntos de inflexión donde la tendencia se invierte.

El impacto crucial de la edad de inicio

Según datos recientes de la Administración del Seguro Social, la diferencia entre recibir la pensión a los 62 años y esperar hasta los 70 es abismal. En diciembre de 2025, un beneficiario promedio que comienza a cobrar a los 62 años recibe apenas $1,424.40 al mes, mientras que aquel que espera hasta los 70 se lleva a casa $2,274.68. La diferencia, que supera los $850 mensuales, representa un incremento cercano al 60%, un argumento contundente para aquellos que puedan permitirse aplazar el cobro.

Pero la historia no termina ahí. La Administración del Seguro Social (SSA) utiliza cuatro factores clave para calcular las prestaciones: historial laboral, ingresos, edad de jubilación completa y, por supuesto, la edad a la que se decide iniciar el cobro. Los dos primeros están fuera del control del trabajador, pero la edad de inicio, sí.

La edad de jubilación completa varía según el año de nacimiento, pero para la mayoría de los trabajadores actuales, se sitúa entre los 66 y los 67 años. Sin embargo, la SSA incentiva la paciencia ofreciendo un aumento de entre el 24% y el 32% sobre la pensión a la edad de jubilación completa si se espera hasta los 70 años. Lo que nadie cuenta es que este incremento es permanente y puede marcar una diferencia considerable en la calidad de vida durante la jubilación.

El giro inesperado después de los 85

El giro inesperado después de los 85

La sorpresa, y aquí radica la complejidad del asunto, es que a partir de los 85 años, la pensión promedio comienza a disminuir. Este fenómeno, poco conocido, se atribuye principalmente a la mayor longevidad de las mujeres, quienes, en promedio, dedican más tiempo al cuidado de la familia y, por ende, tienen un historial laboral menos extenso y menores ingresos a lo largo de su vida. Un estudio del Pew Research Center reveló que, en 2021, el 26% de las madres eran empleadas a tiempo completo, en comparación con solo el 7% de los padres. La disparidad en la participación laboral se traduce, inevitablemente, en menores prestaciones.

La cifra habla por sí sola: a los 99 años o más, la pensión promedio se reduce a tan solo $1,845.00 al mes. Esta tendencia subraya la importancia de planificar la jubilación no solo en función de la edad de inicio, sino también considerando la esperanza de vida y la posibilidad de dedicar tiempo al cuidado de familiares.

En definitiva, la decisión de cuándo empezar a cobrar la pensión de jubilación es una ecuación compleja que requiere un análisis individualizado. Ignorar estos datos es arriesgarse a dejar dinero sobre la mesa, especialmente en un contexto donde la sostenibilidad de los sistemas de pensiones públicas es cada vez más incierta. La clave reside en entender que no existe una fórmula mágica, sino una estrategia personalizada que tenga en cuenta las circunstancias y objetivos de cada persona.