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Intel despega: el resurgir de los cpus impulsa los beneficios y desafía a nvidia

Las acciones de Intel se dispararon ayer, un salto de 23.33%, impulsado por la inesperada demanda de sus chips para centros de datos. Un movimiento que, lejos de ser una casualidad, refleja un cambio de paradigma en la industria tecnológica.

La ia, el nuevo motor de intel

La ia, el nuevo motor de intel

Durante años, Intel ha sido relegada a un segundo plano en la carrera por dominar el mercado de la inteligencia artificial, eclipsada por las GPUs de Nvidia y Advanced Micro Devices. Sin embargo, la reciente explosión de la ‘agentic AI’ – esa forma de IA que se asemeja más a los humanos en su capacidad de tomar decisiones – ha reavivado el interés en los CPUs de Intel. La demanda de estos procesadores, esenciales para el funcionamiento de esta nueva generación de sistemas, está experimentando un crecimiento exponencial.

Los resultados del primer trimestre son contundentes: Intel reportó un aumento del 7% en sus ingresos, alcanzando los 13.600 millones de dólares. Una cifra que, superando con creces las expectativas del mercado – que apenas preveía 1.01 millones de dólares por acción – demuestra una recuperación notable tras años de ventas en declive. La división de centros de datos y IA, en particular, experimentó un crecimiento del 22%, generando 5.100 millones de dólares en ingresos.

Pero la verdadera sorpresa fue el aumento del 156% en el beneficio neto ajustado, alcanzando los 1.500 millones de dólares, o 0.29 dólares por acción. Un hito que pulveriza las estimaciones previas, que situaban las ganancias por acción en solo 1 centavo. Este rendimiento no es fruto de la suerte, sino de una estrategia bien definida y una ejecución impecable.

La compañía, lejos de quedarse en las sombras, está apostando fuerte por el futuro. Nuevas alianzas estratégicas con empresas como Alphabet (Google), Tesla y otras compañías tecnológicas de vanguardia, permitirán expandir su influencia y consolidar su posición en el mercado. “Nos mantenemos enfocados en maximizar nuestra red de fábricas para mejorar el suministro disponible y satisfacer las necesidades de nuestros clientes a lo largo del año”, afirmó David Zinsner, director financiero de la empresa. Una declaración que refleja una ambición clara: dominar el futuro de la computación.

De cara al segundo trimestre, Intel ha levantado las miras, proyectando ingresos entre 13.800 millones y 14.800 millones de dólares, con un beneficio por acción ajustado de 0.20 dólares. Un objetivo audaz que, si se cumple, confirmaría la revitalización de la compañía y su capacidad para competir con los gigantes tecnológicos. La recuperación de Intel no es solo un buen resultado financiero; es una señal de que la industria del semiconductor está evolucionando, y que el gigante de Silicon Valley está listo para liderar el cambio.