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Guerra en irán: el petróleo se dispara y energy transfer se dispara

La escalada del conflicto en Irán ha provocado una sacudida sísmica en los mercados energéticos, con los precios disparándose a niveles alarmantes. El Estrecho de Ormuz, arteria vital del comercio petrolero mundial, se encuentra prácticamente clausurado, lo que ha provocado que aproximadamente el 20% del suministro global de petróleo quede bloqueado. La consecuencia directa: un rally vertiginoso en las cotizaciones y un auge en las acciones del sector energético.

La calma tensa de energy transfer

En medio de esta tormenta, Energy Transfer (NYSE: ET) se ha erigido como una excepción notable. La compañía, conocida por su perfil de riesgo moderado, ha experimentado un repunte del 16% en lo que va de año, desafiando su habitual betas de 0.63. No estamos ante una volatilidad que caracterice a esta empresa, lo que hace que el movimiento actual cobre aún mayor relevancia.

Pero la cuestión que se impone es: ¿es este el momento de sumarse a la ola? La respuesta, como siempre, requiere un análisis profundo.

Un rendimiento que llama la atención

Un rendimiento que llama la atención

Energy Transfer opera como un Master Limited Partnership (MLP), una estructura que le permite disfrutar de ventajas fiscales significativas. Esto se traduce en un rendimiento (yield) considerablemente superior al de otras inversiones de renta fija, en este caso, un atractivo 6.9%. Para ponerlo en perspectiva, los bonos del Tesoro estadounidense a 10 años ofrecen un 4.4%, las cuentas de ahorro online rondan el 4% y el ETF de dividendos Schwab U.S. Equity alcanza el 3.4%. La diferencia es palpable.

Sin embargo, la clave no reside solo en el rendimiento, sino también en su sostenibilidad. La solidez de Energy Transfer se manifiesta en que el 90% de su EBITDA ajustado proviene de tarifas contractuales, un modelo de negocio que la protege de la volatilidad de los precios del crudo. En 2025, la compañía generó 8.200 millones de dólares en flujo de caja distribuible, con un ratio de distribución del 55%. Un colchón financiero considerable, por decir lo menos.

La situación geopolítica actual en Oriente Medio, naturalmente, añade incertidumbre al panorama. Pero, a día de hoy, una caída prolongada y drástica en los precios del petróleo parece, como mínimo, improbable. Los objetivos de gestión apuntan a un crecimiento constante, con incrementos anuales del 3% al 5% en las distribuciones, lo que sugiere un futuro prometedor para los inversores enfocados en la renta.

Pero hay un detalle que merece una mención especial: el equipo de análisis de The Motley Fool, en su última selección de las 10 mejores acciones para comprar, no incluyó a Energy Transfer. Un dato que, paradójicamente, podría despertar aún más el interés de aquellos que buscan oportunidades fuera de lo convencional, recordando que las mayores fortunas a menudo se construyen al ir en contra de la corriente. Recordemos que en 2004, la inclusión de Netflix en su lista generó una rentabilidad de más del 500%, y Nvidia en 2005, un aluvión de más del 1.000%.

La historia es clara: la perspicacia a menudo se encuentra donde menos se espera.