Ge vernova: ¿es este el principio del fin para el gigante de las turbinas?
La empresa líder mundial en turbinas de gas, GE Vernova, está experimentando un inquietante descenso en bolsa, a pesar de un crecimiento operativo deslumbrante. Tras un ascenso meteórico que la catapultó a multiplicar su valor por más de 250% en un año, las acciones se desplomaron más de 10% en mayo y siguen perdiendo terreno en junio. ¿Se trata de una corrección natural tras una euforia injustificada, o hay algo más siniestro oculto tras las cifras?
La demanda explota, pero la confianza se erosiona
Los datos de GE Vernova en las últimas semanas pintan un panorama de éxito rotundo. El backlog de equipos de gas ha saltado de 83 a 100 gigavatios (GW), con expectativas de superar los 110 GW a finales de año. Lo más llamativo son los Acuerdos de Reserva de Capacidad (SRA), contratos vinculantes en los que los clientes anticipan hasta el 25% del valor total de una turbina para asegurar su fabricación. La demanda, impulsada principalmente por el auge de los centros de datos con inteligencia artificial, ha saturado las líneas de producción de GE Vernova hasta 2029. La escasez es tal que las empresas eléctricas se ven obligadas a reservar capacidad de fabricación para 2029 y 2030, una señal de la voraz necesidad de energía que se avecina.
Pero la cifra habla por sí sola: con un backlog de 263.000 millones de dólares y una proyección de crecimiento de ingresos del 18% para 2026, ¿por qué la cotización se tambalea? La respuesta, al parecer, reside en dos factores que han enfriado el entusiasmo de los inversores.

La advertencia del ceo y el nudo legal en españa
En una reciente conferencia, el CEO de GE Vernova, Scott Strazik, lanzó una nota cautelosa sobre los proyectos de energía para centros de datos, alertando sobre la creciente resistencia en varios estados de EE.UU. frente a la construcción de nuevas instalaciones. La saturación de la red eléctrica y el consiguiente aumento de las tarifas están generando un fuerte rechazo, que podría retrasar o incluso cancelar algunos proyectos clave para GE Vernova. El mercado, acostumbrado a un optimismo desmedido, percibió estas palabras como un jarro de agua fría.
A esto se suma un complicado litigio legal con Iberdola en España, relacionado con el proyecto de energía eólica marina Vineyard Wind. GE Vernova intentó rescindir el contrato alegando impagos de 360 millones de dólares, pero Iberdola ha contraatacado con una demanda multimillonaria por daños y pérdidas derivados de una avería en una pala de turbina eólica en 2024. Un juez de Massachusetts ha ordenado a GE Vernova permanecer en el proyecto o someterse a un arbitraje, lo que añade incertidumbre y costes adicionales.
Si bien la disputa legal podría agravar la situación, la caída de la acción parece ser, principalmente, el resultado de una ola de ventas para asegurar ganancias tras la espectacular subida anterior. Con una capitalización bursátil de 251.000 millones de dólares y una sólida posición en la electrificación, GE Vernova sigue siendo una apuesta a largo plazo.
En definitiva, el desplome no es una sentencia de muerte, sino una pausa necesaria tras un rally vertiginoso. La clave ahora estará en la capacidad de GE Vernova para navegar las aguas turbulentas regulatorias y resolver sus disputas legales, manteniendo su liderazgo en un mercado energético en constante transformación. La empresa, a pesar de los baches, se mantiene como un motor clave en la transición hacia un futuro energético más sostenible, y las oportunidades de crecimiento a largo plazo son innegables.
