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Etf: la fiesta se acaba. fondos se liquidan a ritmo récord

La burbuja de los ETFs parece estar estallando. Un número creciente de estos fondos cotizados está cerrando sus puertas a un ritmo alarmante, evidenciando una saturación del mercado y una creciente impaciencia de los inversores con estrategias que no cumplen sus promesas. El panorama, antes exuberante, se torna ahora mucho más selectivo.

La vida útil de un etf se acorta drásticamente

Según un reciente análisis de Bloomberg Intelligence, la esperanza de vida de un ETF que será liquidado en 2026 se ha desplomado a un año y nueve meses. Un cambio radical respecto a los tres años y seis meses de 2025, y los casi cuatro años y ocho meses de 2024. La razón es clara: una avalancha de nuevos ETFs, más de mil lanzados el año pasado, compitiendo por una porción cada vez menor de la tarta.

Aga Kuplinska, de Tidal Financial Group, lo resume perfectamente: “Antes, cerrar un ETF era casi motivo de vergüenza. Hoy en día, se trata de una decisión estratégica. Lanzas un producto, estableces una métrica y, si no se cumple en 12 o 18 meses, lo cierras y reutilizas los recursos. La oportunidad de coste de mantener un producto inactivo es demasiado alta.” La rapidez con la que se toman estas decisiones habla de un cambio radical en la mentalidad del sector.

Lo que nadie cuenta es el coste real de mantener estos fondos a flote. Cada dólar invertido en un ETF que no atrae activos es un dólar que podría estar generando rendimiento en otro lugar. La cifra habla por sí sola: más de 40 ETFs fueron liquidados solo en los primeros dos meses de 2026, superando ampliamente los 33 del mismo período el año anterior.

Distribución: la clave para sobrevivir en un mercado saturado

Distribución: la clave para sobrevivir en un mercado saturado

Todd Rosenbluth, de TMX VettaFi, subraya un punto crucial: “No basta con construir un ETF, hay que saber hacerlo crecer. La distribución, es decir, conseguir que aparezca en las plataformas de los brókers, se ha convertido en un diferenciador clave.” El acceso a los inversores es tan importante como la propia estrategia del fondo.

Parece que la proliferación de nuevos participantes en el mercado ha dificultado la captación de activos. Los gestores de activos deben ahora analizar cuidadosamente cómo conseguir esos primeros 100 millones de dólares, un hito crucial para la supervivencia. La simple esperanza de que un producto “despegue” ya no es una estrategia viable.

Kuplinska también señala que la paciencia de los inversores varía según el tipo de ETF. Los productos más especulativos, como los apalancados o basados en criptomonedas, a menudo se diseñan para entornos de mercado concretos y no requieren una gran maquinaria de distribución. Pero los fondos más tradicionales, de amplio espectro, necesitan tiempo y un historial probado para generar confianza. “Algunos productos se venden solos; otros requieren un trabajo constante”, explica.

La lección es clara: el mercado de ETFs ha madurado. La era de los lanzamientos indiscriminados ha terminado. Solo los fondos que demuestren un valor real y una distribución efectiva podrán sobrevivir en este nuevo y exigente entorno. Y para aquellos que no lo logren, la liquidación se ha convertido en una opción rápida y, cada vez más, aceptada.