Estudios de la casa blanca: la prohibición de rendimientos en stablecoins no impacta significativamente los préstamos bancarios

Un reciente estudio del Consejo Asesor Económico de la Casa Blanca arroja una luz fría sobre las esperanzas de los reguladores en cuanto a la influencia de las stablecoins en el sistema financiero. La prohibición de generar rendimientos en estos activos digitales, impulsada por la administración Biden, no tendrá un impacto sustancial en la capacidad de los bancos para otorgar créditos a empresas y hogares.

Una cifra que habla por sí sola: solo $2.100 millones de aumento en la actividad bancaria

El informe, que analiza datos del Banco Central y la Corporación de Seguros de Depósitos, revela un incremento de apenas 0.02% en la creación de crédito, equivalente a unos 2.100 millones de dólares. Es una cifra marginal, casi imperceptible en el contexto de la economía. La realidad es que los fondos destinados a la adquisición de stablecoins como USDC y USDT, en lugar de impulsar los préstamos, se reorientan con sorprendente agilidad hacia activos más seguros, principalmente bonos del Tesoro.

La investigación detalla un circuito de inversión que desmiente la idea de una dependencia generalizada de las stablecoins como vehículo para la expansión crediticia. Los inversores, en lugar de esperar rendimientos en criptomonedas, los utilizan para parchear su cartera, reinvirtiéndolos rápidamente en instrumentos tradicionales. El efecto en los niveles de depósitos, según el estudio, es prácticamente nulo.

Un coste oculto para el consumidor

Un coste oculto para el consumidor

Pero la restricción de rendimientos en stablecoins no solo es ineficaz para fortalecer el sector bancario, sino que podría acarrear consecuencias negativas para los consumidores. La imposición de esta medida, según los autores del informe, limita el acceso a posibles beneficios sin que se traduzca en una mejora tangible de la disponibilidad de crédito o en la capacidad de endeudamiento de familias y empresas. Además, la medida podría frenar la competencia y la innovación en el sector financiero digital, un área que, a pesar de sus desafíos, presenta un potencial significativo.

La investigación pone de manifiesto la necesidad de una regulación prudente y basada en la evidencia. La administración Biden debe reconsiderar su enfoque, ya que las políticas implementadas podrían resultar contraproducentes, limitando el crecimiento económico y, sobre todo, perjudicando a los usuarios finales.