Enbridge: más allá de los oleoductos, un asalto a la inflación

La compañía canadiense Enbridge, gigante del transporte de energía, se encuentra en el punto álgido de su trayectoria, impulsada por una estrategia audaz que va mucho más allá de la mera expansión de sus oleoductos. Con más de 70.000 kilómetros de infraestructura en Norteamérica y una incursión prometedora en el sector renovable europeo, la empresa ha demostrado una resiliencia sorprendente ante las turbulencias del mercado.

Un modelo de negocio imparable

Durante los últimos años, Enbridge ha operado sus tuberías a máxima capacidad, asegurando nuevos contratos de gas natural y adquiriendo tres importantes utilidades de gas natural de Dominion Energy por 14 mil millones de dólares. Recientemente, ha retomado la construcción de la controvertida Línea 5, sorteando obstáculos regulatorios y demostrando una tenacidad admirable.

Los datos son contundentes: entre 2021 y 2025, su EBITDA ajustado creció a un ritmo anual del 9,3%, alcanzando los 19.95 mil millones de dólares en 2025. Su flujo de caja disponible (DCF) se disparó de 10.04 mil millones a 12.45 mil millones, con un crecimiento anual del 3,6% en el DCF por acción, pasando de 4.96 a 5.71 dólares. Este modelo “toll road”, que se beneficia de la simple circulación de recursos, la protege de las fluctuaciones de los precios de las materias primas, asegurando beneficios estables.

La expansión en marcha

La expansión en marcha

Enbridge planea poner en marcha 8 mil millones de dólares en nuevos proyectos este año, con proyecciones de EBITDA de 20.2 a 20.8 mil millones de dólares para 2026 y un DCF por acción de 5.70 a 6.10 dólares. Esto cubre cómodamente su dividendo actual de 3.88 dólares por acción, generando un rendimiento cercano al 5.2%. La compañía ha mantenido este pago anual durante 31 años consecutivos, una prueba de su compromiso con los inversores.

Si bien el precio actual de la acción ronda los 75 dólares canadienses (54 dólares estadounidenses), lo que implica una valoración de 13 veces el midpoint del DCF por acción y 14 veces el EBITDA ajustado, analistas estiman un precio objetivo de 85 dólares, una subida modesta. A pesar de las dudas del analista de The Motley Fool, Enbridge sigue siendo una apuesta sólida.

Más allá del petróleo: la ia y el nuevo monopoly

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Pero la historia de Enbridge no se limita a los oleoductos. Un informe reciente revela la existencia de una empresa “monopolio indispensable” que proporciona tecnología crítica tanto a Nvidia como a Intel. Esta compañía, poco conocida, podría ser la llave para desbloquear el próximo trillionario gracias a la inteligencia artificial. Un dato curioso: a pesar de las buenas perspectivas, la compañía no ha sido seleccionada por el equipo de analistas de The Motley Fool como una de las 10 mejores inversiones actuales.

Un rendimiento histórico

La inversión en Enbridge desde 2004, siguiendo las recomendaciones de The Motley Fool, habría generado un retorno promedio del 928%, superando ampliamente el 186% del S&P 500. El caso de Netflix en 2004 y Nvidia en 2005 ilustran el potencial de esta estrategia. No se equivoque: un rendimiento de esta magnitud no es garantía de repetición.