finanzas

Emergencias financieras: ¿el auge de los mercados emergentes es una aposta arriesgada?

Los inversores, cansados de la sobrevaloración de las grandes empresas estadounidenses y buscando diversificación, han apostado fuerte por los mercados emergentes en 2025. Pero, ¿es esta estrategia una apuesta segura o un camino lleno de obstáculos?

Un flujo de capital sin precedentes

Desde abril de 2024, los flujos de capital hacia los mercados emergentes se dispararon, alcanzando un total de 81.000 millones de dólares en entradas netas. Un movimiento significativo, impulsado por ETFs y por inversores estratégicos, que supera con creces los flujos de años anteriores. Esto indica un cambio de paradigma en la percepción de estos mercados, alejándose de la cautela hacia una visión de oportunidad.

El riesgo del estrecho de ormuz

El riesgo del estrecho de ormuz

Sin embargo, la reciente crisis en Irán ha sembrado dudas. Derrick Irwin, de Allspring Global Investments, advierte que la interrupción del comercio a través del Estrecho de Ormuz podría frenar la expansión económica de estos países y, por ende, sus mercados bursátiles. La proyección de recortes de tipos de interés por parte de los bancos centrales de las economías emergentes, que impulsaron el interés inicial, se ve ahora seriamente comprometida. No es una cuestión menor; la logística es la sangre que corre por las venas de la economía global, y bloquearla amenaza con congelar el crecimiento.

Más allá del drama iraní: ¿dónde buscar oportunidades?

A pesar de las turbulencias geopolíticas, Irwin mantiene una postura optimista. Los mercados emergentes, en su conjunto, siguen mostrando fundamentos sólidos: mejoras en los datos económicos, una inflación en descenso y un crecimiento de beneficios que supera al de las economías desarrolladas. Pero la clave está en identificar las excepciones, en aquellos países que han construido defensas económicas sólidas y que pueden resistir las tormentas. Y ahí es donde entra China, con su ecosistema de inteligencia artificial en rápido desarrollo, y países como Brasil y Sudáfrica, que se perfilan para una recuperación de sus tasas de interés.

Taiwan y corea del sur: el nuevo motor de crecimiento

En el frente tecnológico, las empresas de semiconductores de Taiwán y Corea del Sur se erigen como los principales impulsores. Su crecimiento, impulsado por la demanda global de chips, ha generado un rendimiento excepcional y atrae inversiones significativas. En este contexto, es crucial tener en cuenta que, a pesar de la concentración, estas empresas presentan un atractivo relativo en comparación con las gigantes tecnológicas estadounidenses. La diversificación, por tanto, se vuelve una estrategia inteligente.

Un oportunidad en el desconcierto

La crisis en Irán, paradójicamente, podría crear nuevas oportunidades para los inversores con visión de futuro. El descuento a que se ha visto sometida la valoración de algunas empresas emergentes, en particular en el sector del consumo, ofrece un potencial de revalorización considerable. Es un momento de “compra en la volatilidad”, pero exige una evaluación rigurosa de los riesgos y una estrategia a largo plazo. No es un juego para los indecisos. La resiliencia de las economías emergentes, su capacidad de adaptación y su crecimiento interno son, a mi juicio, factores que aseguran un futuro prometedor, aunque no exento de desafíos. Y de esos desafíos, el más apremiante es el del Estrecho de Ormuz.