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El petróleo se dispara y la stagflación acecha a ee.uu.

El precio del crudo WTI ha experimentado una escalada vertiginosa, impulsado por las tensiones en Oriente Medio, lo que ha encendido las alarmas sobre una posible stagflación en la economía estadounidense. Un repunte del 70% en 26 días de negociación ha llevado el barril a superar los 104 dólares, mientras que los precios de la gasolina se disparan, golpeando directamente el bolsillo de los consumidores.

Las expectativas de inflación se desbocan

Los datos publicados por la Reserva Federal de Nueva York revelan un preocupante aumento en las expectativas de inflación a un año, situándose en el 3%, y un incremento del 9% en las expectativas de precios de la gasolina para el próximo mes. Estos valores no se veían desde marzo de 2022, lo que sugiere una persistencia de las presiones inflacionarias más allá de los factores geopolíticos inmediatos.

La situación energética es, sin duda, el catalizador de esta tormenta perfecta. El conflicto en Oriente Medio ha interrumpido el suministro, provocando un encarecimiento drástico del petróleo y, por ende, de los combustibles. Pero la raíz del problema podría ser más profunda: la economía estadounidense parece estar al borde de una recesión, mientras que la inflación se mantiene obstinadamente alta.

Un mercado laboral debilitado

Un mercado laboral debilitado

La lectura del mercado laboral, aunque todavía muestra resiliencia, también presenta señales de debilidad. El desempleo oficial se sitúa en un 4,3%, pero las expectativas de encontrar empleo han caído a mínimos históricos, según la encuesta de la Fed de Nueva York. La creación de empleo, aunque positiva, ha ido perdiendo fuerza en los últimos meses, lo que alimenta el temor a una desaceleración económica más pronunciada.

La fed en una encrucijada

La economía estadounidense cumple con los tres ingredientes clásicos de la stagflación: inflación persistente, desempleo en aumento y un crecimiento económico en declive. El modelo GDPNow de la Fed de Atlanta estima un crecimiento del PIB para el primer trimestre del 1%, una caída dramática desde el 4% registrado en el tercer trimestre de 2025. Esta situación presenta un dilema crucial para la Reserva Federal. Subir los tipos de interés para controlar la inflación podría ahogar aún más el crecimiento económico y agravar el desempleo. Bajar los tipos para estimular la economía podría alimentar aún más la inflación.

Jerome Powell, presidente de la Fed, ha evitado comparaciones con la crisis de los años 70, pero la situación actual recuerda, inquietantemente, a ese período de inestabilidad económica. La política monetaria se encuentra en una cuerda floja, sin una solución fácil a la vista. La atención de los inversores se centra, comprensiblemente, en la selección de acciones y ETFs, pero la realidad es que la gestión del riesgo en la jubilación se ha convertido en una prioridad aún mayor ante este panorama incierto.

La volatilidad en los mercados energéticos, unida a la incertidumbre económica, exige una reevaluación de las estrategias de inversión a largo plazo.