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El petróleo se dispara: ¿nueva crisis o pánico momentáneo?

El crudo Brent ha alcanzado niveles no vistos desde 2008, con un diferencial entre el precio al contado y los futuros cercanos que se dispara a los 32 dólares. Un dato alarmante que, unido a las tensiones geopolíticas, ha encendido las alarmas en los mercados y plantea interrogantes sobre la estabilidad económica global.

La lección de 2008: contango versus backwardation

Volvamos a 2008. Recuerdo vívidamente los debates acalorados sobre el precio del WTI, con predicciones de un rally descontrolado hacia los 150, incluso 200 dólares. Yo, en aquel momento, advertí que el mercado estaba en contango, una situación que no respaldaba un alza sostenida. Y, efectivamente, el precio se desplomó posteriormente, llegando a tocar los 35 dólares a finales de diciembre. Pero esta vez la historia es diferente. El mercado actual muestra una fuerte backwardation, una señal inequívoca de que la demanda está presionando fuertemente para asegurar el suministro.

Este fenómeno, observándose tanto en el Brent global como en el WTI, es un indicador robusto de la presión real sobre el suministro. Los operadores están dispuestos a pagar una prima por el crudo inmediato, anticipando escasez y buscando evitar interrupciones en el flujo de petróleo. Esto no es una especulación vacía; es la respuesta directa de los agentes del mercado ante una situación de tensión.

El factor geopolítico y la incertidumbre iraní

El factor geopolítico y la incertidumbre iraní

La escalada de tensiones con Irán añade combustible a la llama. La posibilidad de un conflicto bélico, o incluso de acciones disruptivas contra el transporte de petróleo en el Estrecho de Ormuz, es una preocupación real. El mercado, como siempre, está descontando este riesgo, y la volatilidad se ha intensificado. Michelle Rook me preguntaba, acertadamente, cuál podría ser el techo del precio del crudo. La respuesta honesta es que no lo sé. Lo que sí sé es que no estamos ante un alza impulsada por la demanda, sino por una restricción de la oferta que podría prolongarse indefinidamente.

La invasión rusa de Ucrania, ya en su quinto año, es un recordatorio constante de la fragilidad del panorama energético. Y mientras esa crisis continúe, la incertidumbre geopolítica seguirá pesando sobre los precios.

La clave para entender la situación actual reside en el basis, la diferencia entre el precio al contado y el precio de los futuros. Un basis excepcionalmente alto, como el que estamos viendo ahora, es una señal de alarma. En 2008, un basis débil presagiaba una burbuja. Hoy, un basis tan robusto como el que observamos sugiere una escasez genuina y un riesgo significativo de interrupción del suministro.

No se trata de un ciclo de precios ordinario. Se trata de una respuesta visceral a una situación de potencial crisis.

La volatilidad, por lo tanto, es la norma, no la excepción. Mantener la calma y analizar la información con rigor es crucial en estos tiempos turbulentos.