El petróleo se dispara: ¿nueva crisis como 2008 o pánico infundado?
El crudo Brent ha alcanzado precios no vistos desde la crisis financiera de 2008, con un diferencial entre el precio spot y los futuros cercanos que se dispara a niveles alarmantes. La pregunta que se hacen ahora los inversores es: ¿Estamos ante una repetición de la debacle de hace quince años o nos enfrentamos a una nueva realidad geopolítica que justifica estos repuntes?
La sombra de 2008: contango versus backwardation
Recuerdo con claridad el verano de 2008, cuando debatía en CNBC sobre el futuro del crudo WTI. Los precios rondaban los 130-140 dólares el barril, con un optimismo desmedido sobre si superaría los 150, incluso llegando a los 200. Sin embargo, la curva de futuros mostraba un contango pronunciado, lo que indicaba que los fundamentos del mercado no respaldaban un aumento sostenido. Y así fue: para finales de diciembre, el precio se desplomó hasta los 35 dólares, prolongándose la caída hasta los 33 en enero de 2009.
Pero la situación actual es diametralmente opuesta. Tanto el WTI como el Brent presentan una backwardation fuerte, lo que significa que los futuros cercanos son más caros que los diferidos. Este es un claro indicativo de que el mercado anticipa escasez y la demanda está presionando para asegurar el suministro. Es un escenario, señores, que no se veía en 2008.

El factor clave: el diferencial entre spot y futuros
Lo que realmente ha llamado la atención es el diferencial, o basis, entre el precio spot del Brent y el contrato de futuros de junio. El pasado viernes, este diferencial se situó en 32 dólares, el valor más alto desde 2008, según datos encontrados por mi hijo Ben en los archivos. Para ponerlo en contexto, durante la invasión rusa de Ucrania, el basis apenas superó los 11 dólares. Cuando el basis se derrumba, como ocurrió en 2008, se está gestando una burbuja. Pero cuando se fortalece hasta niveles extremos, como ahora, nos indica una severa escasez en relación con la demanda.
Michelle, una colega, me preguntó si el crudo podría alcanzar precios aún más elevados. La verdad es que no puedo predecirlo. Lo que sí sé es que no estamos ante un mercado impulsado por la demanda, sino por una grave falta de suministro. Recordemos que los aumentos de precio impulsados por la demanda son cambios a largo plazo, como el auge del etanol en EE.UU. a mediados de los 2000. En cambio, los picos de precio por escasez son fenómenos de corto plazo que suelen revertirse con la llegada de nuevos suministros.
La incertidumbre sobre la duración del conflicto entre Estados Unidos e Irán agrava aún más la situación. Mientras tanto, la guerra en Ucrania entra en su quinto año, manteniendo la tensión geopolítica en niveles elevados. La volatilidad, por tanto, está asegurada.
La clave, como siempre, está en observar el mercado. El precio spot, el basis y las curvas de futuros son la brújula que nos guiará. Olvidémonos de las predicciones gubernamentales. El mercado, en definitiva, es el que habla.