El mercado se dispara: ¿corrección inminente o simple respiro?
Las cotizaciones alcanzan máximos históricos, impulsadas por un rally que supera el 18% desde el desplome de marzo y un 47% por debajo de los niveles de abril. La euforia, sin embargo, suscita un eco de cautela: ¿es esta subida una burbuja a punto de estallar?
La paradoja de la valoración
Muchos analistas señalan que las valoraciones de las acciones son, cuanto menos, elevadas. Una sensación de ‘overdue’ recorre los pasillos de las instituciones, alimentando la sospecha de que el mercado necesita un respiro. Y, a juzgar por los datos, esa corrección podría llegar antes de lo previsto.
Edward Jones, un importante brócker, ha analizado las correcciones pasadas del S&P 500 desde 1970. Lo revelador es que, a pesar de haber sufrido 19 descensos superiores al 10%, el índice nunca cruzó la barrera de un descenso del 20%. La media de la duración de estas correcciones se sitúa en 4,3 meses, con una caída promedio del 14,7% desde el pico hasta el fondo. Un escenario, en definitiva, que sugiere que la volatilidad, si se produce, será de corta duración.

El juego de la recuperación
La buena noticia, según los cálculos de Edward Jones, es que el índice recupera sus pérdidas en un promedio de apenas cuatro meses. Y, seis meses después de la base de la corrección, el mercado suele registrar un incremento medio del 18,4%. Una cifra que contrasta con la narrativa apocalíptica que impera en algunos círculos.
Pero la estrategia más sensata, según se desprende de la información, es la más simple: no hacer nada. Intentar anticipar los movimientos del mercado, especialmente en un contexto de valoraciones infladas, es un ejercicio de frustración con un alto riesgo de perder oportunidades. La historia nos demuestra que, en la mayoría de los casos, la paciencia es la mejor aliada.

Evitar la tentación de ‘forever holds’
Los inversores, en lugar de buscar el ‘bottom’ con desesperación, deberían considerar la posibilidad de reducir sus posiciones en aquellos activos que han sido considerados, por ellos, ‘inviolables’. Es decir, deshacerse de las inversiones que, según su visión, son para toda la vida. Un enfoque pragmático, que reconoce la volatilidad inherente a los mercados y la dificultad de predecir el futuro.
En última instancia, lo que realmente importa es la capacidad de mantener la calma y la disciplina. El mercado, como un torbellino, puede desestabilizar incluso a los inversores más experimentados. Pero, como dice un viejo proverbio: “No te dejes llevar por el miedo ni la codicia”. Y, si la corrección que se avecina no se traduce en un colapso generalizado –con una probabilidad inferior al 30% según las estimaciones actuales–, el rally posterior será, con toda probabilidad, un espejismo efímero.
