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El mercado de bonos anticipa el cambio de rumbo de la fed

La Reserva Federal podría no necesitar levantar los tipos de interés. El mercado de bonos, con una rapidez sorprendente, está haciendo su trabajo por ella, anticipando una desaceleración y, en algunos casos, incluso recortes de tipos en el horizonte cercano. Este giro inesperado surge en un contexto de tensiones geopolíticas y un repunte del precio del petróleo que amenaza con alimentar la inflación.

La subida del petróleo desata la incertidumbre

La escalada del conflicto en Oriente Medio ha provocado un shock en el suministro de petróleo, impulsando los precios a niveles que no se veían en meses. El precio del crudo ha experimentado un aumento superior al 50%, lo que ha generado temores de una inflación más persistente. Ed Yardeni, presidente y estratega jefe de Yardeni Research, ha señalado que esta situación ha “destrozado” las expectativas previas de una inflación contenida y de políticas monetarias laxas por parte de los bancos centrales.

Si bien Jerome Powell, presidente de la Fed, ha mantenido tradicionalmente una postura de “mirar a través” de las fluctuaciones en los precios del petróleo, la persistencia de la inflación por encima del objetivo del 2% durante cinco años consecutivos obliga a una revisión de esta estrategia. Voces internas como las de Jeff Schmid, presidente de la Fed de Kansas City, y Alberto Musalem, de la Fed de St. Louis, han advertido contra la complacencia ante este nuevo repunte inflacionario, instando a una cautela ante la posibilidad de que los choques de oferta se arraiguen en las expectativas de inflación general.

El mercado de bonos se adelanta al juego de la fed

El mercado de bonos se adelanta al juego de la fed

Lo que es más significativo es que el mercado de bonos ya ha reaccionado, incorporando a su valoración la posibilidad de una subida de tipos. En el primer mes de la escalada del conflicto, los rendimientos de los bonos gubernamentales a corto y largo plazo han experimentado un aumento significativo. El rendimiento del bono del Tesoro a dos años, un indicador clave de las expectativas del mercado sobre los tipos de interés, ha ascendido hasta el 3,8%, superando la actual gama del 3,5% al 3,75% fijada por la Fed. El rendimiento del bono a diez años también ha superado el umbral clave del 4,25%, impactando directamente en las tasas hipotecarias, que ya han subido medio punto en las últimas semanas, afectando al mercado inmobiliario.

La subida de las tasas hipotecarias ha afectado al mercado inmobiliario, con el coste medio de una hipoteca a 30 años superando el 6,46%. Esto ha encendido las alarmas entre los consumidores, que ven cómo sus opciones de endeudamiento se reducen. Mark Hamrick, analista senior de Bankrate, ha advertido que “la tendencia no es la amiga del consumidor en este momento”.

¿Recorte o subida? el mercado se replantea

¿Recorte o subida? el mercado se replantea

Hace apenas una semana, el mercado anticipaba recortes de tipos. Ahora, las apuestas se inclinan hacia una posible subida en octubre, con una probabilidad del 40%. La Fed, que previamente preveía un recorte de tipos este año, se encuentra ahora en una encrucijada. La posibilidad de que el próximo movimiento de la Fed sea un aumento de tipos ha sido objeto de discusión en las últimas reuniones, aunque la mayoría de los miembros aún no lo consideran el escenario base.

La Fed ha revisado al alza sus expectativas de inflación, situándola en un 2,7% para el año, un aumento respecto a la previsión anterior de 2,5%. John Williams, presidente de la Fed de Nueva York, espera que el aumento de los precios del petróleo impulse la inflación en los próximos meses, aunque también prevé una reversión más adelante, siempre y cuando las tensiones geopolíticas se calmen. Sin embargo, el riesgo de que el conflicto impulse aún más los costes intermedios y los precios de las materias primas sigue siendo una preocupación.

La evolución de la curva de rendimiento, que se ha aplanado en respuesta a las preocupaciones sobre el crecimiento económico, también sugiere que el mercado teme una desaceleración. Wil Stith, gestor de cartera de bonos de Wilmington Trust, ha advertido que si los precios del petróleo se mantienen elevados, se producirá una “destrucción de la demanda”.

Pero la vulnerabilidad actual de la economía estadounidense al shock petrolero es mayor que en 2022, cuando aún persistían los efectos de los estímulos pandémicos y el mercado laboral era robusto. Ahora, los hogares de ingresos bajos y medios están bajo presión y las condiciones del mercado laboral se han enfriado considerablemente.

La paciencia se impone. La situación exige un enfoque “esperar y ver” para evaluar la duración del conflicto y su impacto en la inflación estadounidense. La Fed deberá calibrar cuidadosamente sus acciones para evitar exacerbar una posible desaceleración económica, al tiempo que mantiene bajo control las expectativas inflacionarias. La precisión en el diagnóstico será clave para navegar en estas aguas turbulentas.