El 'gran bill fiscal' de 2025: un beneficio efímero para los mayores

La reciente Ley del ‘Gran Bill Fiscal’ de 2025, o OBBBA, ha desatado una ola de cambios impositivos, pero uno de los más publicitados –y, a mi juicio, el más engañoso– es la nueva deducción fiscal de 6.000 dólares para los mayores de 65 años.

Una promesa vacía para muchos

El Gobierno blanco ha vendido esta medida como una revolución para las generaciones mayores, afirmando que, gracias a ella, un asombrosos 88% de los jubilados no deberían pagar impuestos sobre sus prestaciones de la Seguridad Social. Una cifra que suena bien, pero que oculta una realidad mucho más compleja.

Si bien es cierto que algunos se beneficiarán, la Ley deja a gran parte de la población senior en la estacada. Es crucial entender el mecanismo de una deducción fiscal para apreciar la limitación de este nuevo incentivo.

Una deducción fiscal reduce tu renta imponible, pero muchos mayores de 65 años tienen una renta imponible prácticamente nula. Es un hecho que ya existe una deducción estándar aplicable a todos los contribuyentes, y antes de la OBBBA, también existía una deducción específica para pensionistas de 2.000 dólares para solteros y 1.600 dólares para parejas casadas. Por lo tanto, los jubilados de menores ingresos podrían percibir escasos o nulos beneficios con esta nueva deducción de 6.000 dólares.

Además, esta bonificación solo se aplica a aquellos que cumplen 65 años o más, excluyendo a numerosos jubilados que, por diversas razones, se encuentran en una edad inferior. Y, obviamente, no beneficia a los pensionistas con ingresos más elevados –que, de hecho, ven recortada su deducción por encima de los 75.000 dólares anuales para contribuyentes solteros y 150.000 para parejas.

Una aumento mínimo, un cola deslucido

Una aumento mínimo, un cola deslucido

Según un análisis de la Tax Foundation, esta deducción podría aumentar el ingreso post-impuestos de los hogares elegibles en un 1,5% –equivalente a unos 780 dólares anuales. Una cifra modesta, especialmente si comparamos con el aumento del Costo de Vida (COLA) de la Seguridad Social, que este año rondaría los 56 dólares, y que, por el impacto de la subida del Medicare Part B, se reduce a tan solo 38 dólares, o 456 dólares al año.

En otras palabras, el alivio fiscal proporcionado por la OBBBA es, en la práctica, marginal. Un soplo en el desierto para aquellos que más lo necesitan. Y lo peor de todo, es temporal: la deducción solo estará vigente hasta 2028.

No se trata de una reforma fiscal, sino de una maniobra política para obtener réditos mediáticos. Un intento de comprar el favor de un sector de la población que, en realidad, no recibe nada más que una promesa vacía. Y, como me gusta decir, las promesas, en el mundo de las finanzas, son tan valiosas como el papel en que están escritas.