El éxito efímero de las energías nucleares: un fraude de datos impulsado por la ia

El verano de 2025 presenció una inexplicable euforia en torno a la energía nuclear, un frenesí de inversiones que terminó en un desplome vertiginoso. Una simple compra en el ETF VanEck Uranium and Nuclear en junio del año pasado, y un posterior mantenimiento de la posición hasta octubre de 2025, generó un salto del 47% en el valor de la inversión, una cifra impactante para un fondo cotizado.

El peak y el caos: una burbuja artificial

Pero esa euforia, tan reciente, se desvaneció con la rapidez de un reactor en estado crítico. Comprar en octubre de 2025 y mantener la posición hasta hoy habría supuesto una pérdida aproximada del 30%. La debacle no se limita a las acciones de VanEck; los inversores en NuScale Power, uno de los principales desarrolladores de reactores modulares pequeños (SMR), han sufrido un descenso alarmante del 75% en el valor de sus participaciones.

La raíz de este colapso no es compleja, sino la consecuencia lógica de una estrategia de marketing descaradamente manipulada. La empresa, NuScale, se había convertido en el 'perro de pelea' de Wall Street en lo que respecta a las acciones impulsadas por la Inteligencia Artificial, incluso antes de demostrar la viabilidad comercial de sus SMR. Y es que, hasta el día de hoy, NuScale nunca ha desplegado un SMR para uso comercial. Una verdad que, aunque no ocultada, quedó eclipsada por la ola de entusiasmo generada por la IA y la construcción de centros de datos.

Su principal baza, la promesa de satisfacer la creciente demanda de energía de las empresas tecnológicas y 'hyperscalers', un mercado que, según las previsiones, superaría con creces la capacidad de la red eléctrica tradicional, se reveló como una ilusión. La demanda no se materializó en ventas reales de SMR, y los plazos para la implementación de estos reactores, que ya se arrastran por la década de 2030, se han visto aún más alargados. Bloom Energy, con sus celdas de combustible, se ha erigido como un competidor viable, desdibujando la urgencia de la energía nuclear.

El 'boom' de la IA también ha perdido fuelle, generando una mayor selectividad entre los inversores que buscan empresas relacionadas con esta tendencia. NuScale no es una excepción. Aunque dos proyectos en curso –uno en Rumanía y otro para la TVA – se encuentran actualmente en fase de planificación pre-desarrollo, su desarrollo se antoja lejano en el tiempo, y los miles de millones de dólares necesarios para la construcción de estos reactores podrían destinarse a soluciones alternativas.

Inversión a tesis: riesgo y horizonte temporal

Inversión a tesis: riesgo y horizonte temporal

En definitiva, NuScale Power no es una inversión para el corto plazo. Se trata de un desarrollador temprano, con un potencial de crecimiento a largo plazo, pero con un riesgo considerable. Recomendar esta acción solo a inversores con una alta tolerancia al riesgo, conscientes de que el futuro de NuScale permanece incierto hasta bien entrado el siglo XXI. Y no me malinterpreten, la demanda de energía para los data centers de Sam Altman podría, en última instancia, desatar el mercado de 10 billones de dólares que Bank of America estimó. Pero, por ahora, es simplemente un espejismo.