El conflicto medio oriente dispara el petróleo: ¿oportunidad o riesgo?
El precio del petróleo ha experimentado un repunte notable en el último mes, impulsado por la escalada de tensiones en Medio Oriente. Esta subida, que afecta a diversos sectores al incrementar los costes de producción y logística, está generando un auge inesperado para las grandes petroleras y empresas energéticas. Pero, ¿cómo aprovechar esta situación sin caer en la volatilidad inherente al mercado?
La jugada segura: exxonmobil, un gigante resiliente
ExxonMobil (XOM), uno de los nombres más reconocibles en la industria petrolera a nivel mundial, se beneficia directamente de este escenario. Su negocio, que abarca desde la exploración y producción hasta el refinado, la comercialización y la fabricación de plásticos y petroquímicos, ve cómo sus beneficios en la fase de extracción (upstream) se disparan. La empresa, con una capitalización bursátil de 670.000 millones de dólares, ha demostrado una notable capacidad de adaptación a las fluctuaciones del mercado, manteniendo un crecimiento constante de su beneficio por acción (EPS) del 6% anualizado entre 2021 y 2025. Las proyecciones para 2025-2028 son aún más optimistas, con un crecimiento esperado del 14% anualizado, impulsado por la expansión de sus operaciones en el Permian Basin y, sobre todo, en Guyana, una región con un potencial petrolero estratosférico.
Lo que nadie cuenta es que, a pesar de este crecimiento, la acción de ExxonMobil cotiza a tan solo 19 veces sus beneficios anuales actuales, ofreciendo un rendimiento por dividendo del 2,6%. Una cifra que, combinada con su historial de 43 años consecutivos de aumentos en el pago de dividendos, la convierte en una apuesta sólida para inversores que buscan una exposición segura al alza del petróleo.

Energy transfer: el negocio del transporte, un refugio indirecto
Pero, ¿qué ocurre si se busca una exposición al mercado petrolero sin estar directamente expuesto a las fluctuaciones de los precios del crudo? La respuesta podría estar en las empresas de infraestructura de transporte, las llamadas “midstream”. Estas compañías, como Energy Transfer (ET), se limitan a cobrar “peajes” a las petroleras por el uso de sus oleoductos y gasoductos.
Energy Transfer, con una red de más de 140.000 kilómetros de tuberías que atraviesan 44 estados, opera en formato de “Master Limited Partnership” (MLP), una estructura que combina la distribución de capital con los ingresos propios, lo que se traduce en una mayor eficiencia fiscal para el inversor. Actualmente, ofrece un atractivo rendimiento por distribución del 7%, que ha ido aumentando de forma anual en los últimos cinco años. Si bien su flujo de caja disponible ajustado (DCF) experimentó una ligera caída del 2% en 2025, sigue siendo suficiente para cubrir con creces sus obligaciones financieras.
El aumento de la producción de las petroleras, impulsado por el precio del petróleo, se traducirá en un mayor uso de la infraestructura de Energy Transfer, lo que a su vez generará un crecimiento tanto en su DCF como en sus beneficios por unidad (EPU). Los analistas esperan un crecimiento del 12% anualizado en su EPU entre 2025 y 2028, con un precio actual de la acción que cotiza a 12 veces sus beneficios esperados para este año. Una valoración ajustada que, aunada a su sólido historial de crecimiento, la convierte en una alternativa interesante para inversores que buscan diversificar su cartera.
En definitiva, la escalada del conflicto en Medio Oriente ha abierto una ventana de oportunidades en el sector energético. Sin embargo, como siempre, la prudencia y la disciplina son clave para navegar con éxito en estas aguas turbulentas. La cifra que define la situación: el precio del petróleo Brent ha superado los 90 dólares el barril, un nivel que no se veía desde noviembre de 2022, lo que presagia un futuro de volatilidad y, posiblemente, de rentabilidad para aquellos que sepan elegir.