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El 'bajón' del oro: jpmorgan ve una oportunidad de compra con potencial

La caída del 20% en las acciones de las mineras de oro, frente al modesto descenso del 11% del metal precioso ante la escalada de tensiones entre Estados Unidos e Irán, ha generado inquietud. Pero JPMorgan no se deja llevar por el pánico: considera que este ajuste es un eco de episodios pasados y presenta una ocasión de compra atractiva para inversores con visión a largo plazo.

El patrón se repite: ¿por qué las mineras sufren más?

La volatilidad del mercado siempre golpea con mayor fuerza a las empresas de extracción de oro. JPMorgan lo ha observado antes: en momentos de crisis, las mineras tienden a caer más que el propio oro, pero la recuperación suele ser vigorosa una vez que el metal precioso encuentra un suelo. De hecho, el banco apunta a que, tras episodios de turbulencia similares, las acciones de las mineras han repuntado en promedio un 80% en los seis meses siguientes.

La lógica es sencilla, aunque a menudo ignorada por los inversores a corto plazo. El oro es refugio seguro, sí, pero las mineras de oro son empresas que producen ese refugio. Si la demanda de oro crece, la producción de las mineras se vuelve más valiosa. Pero hay un detalle crucial: el mercado reacciona con nerviosismo ante la incertidumbre geopolítica, y las acciones, especialmente las de empresas con apalancamiento, son las primeras en sufrir.

De-dolarización, deuda y tipos de interés: los pilares del oro

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Pero JPMorgan no se basa únicamente en patrones históricos. La visión a largo plazo sobre el oro sigue siendo sólida, impulsada por una serie de factores estructurales. La progresiva de-dolarización de las economías emergentes, la diversificación de las reservas de los bancos centrales y el creciente endeudamiento global son, según el banco, catalizadores que sostendrán el precio del oro en el tiempo. Y no olvidemos que las expectativas sobre los tipos de interés en Estados Unidos, que hasta hace poco apuntaban a subidas, ahora se inclinan hacia una política monetaria más laxa, lo que favorece aún más a los activos refugio.

La cifra habla por sí sola: JPMorgan mantiene su objetivo de precio de 6.300 dólares la onza para finales de 2026, lo que representa una subida de más del 35% sobre el precio actual. Y, pese a recortar ligeramente sus previsiones a corto plazo, debido a la evolución del 'forward curve', el banco sigue viendo un potencial considerable en las acciones de las mineras, que cotizan a múltiplos atractivos de EV/EBITDA (5 veces) y ofrecen un rendimiento por flujo de caja libre del 10%.

AngloGold Ashanti y Fresnillo, con sólidas tasas de retorno de capital y potencial de revalorización, son las principales recomendaciones de JPMorgan. En un mercado volátil y lleno de incertidumbre, la paciencia y el análisis fundamental son, como siempre, las mejores armas del inversor inteligente.