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Eisman desinfla gamestop: ¿un espejismo de nueve mil millones?

Steve Eisman, el famoso inversor que desveló las fisuras del mercado hipotecario en “El Gran Juego”, ha arremetido con contundencia contra la idea de que GameStop pueda resurgir como una empresa rentable. Lejos de creer en el potencial de la compañía para reinventarse a través de adquisiciones estratégicas, Eisman califica esa posibilidad como un “pipe dream”, un sueño imposible.

El gigante de efectivo, ¿una trampa disfrazada?

Mientras que inversores minoristas y figuras como Michael Burry señalan la considerable reserva de capital de GameStop –nueve mil millones de dólares– como un catalizador de crecimiento futuro, Eisman se muestra profundamente escéptico. En declaraciones vertidas en su podcast, el inversor fue categórico: apostar por la capacidad de GameStop para adquirir empresas rentables es una quimera. “No encuentro este argumento remotamente convincente”, sentenció, refiriéndose a la ingente cantidad de efectivo que acumula la empresa.

La cifra, sí, es llamativa. Pero para Eisman, la clave está en la naturaleza del negocio subyacente. GameStop opera, a su juicio, una “empresa en declive”, arrastrada por la imparable transición hacia las descargas digitales y las ventas online. El mercado de videojuegos ha cambiado, y GameStop no parece tener una respuesta efectiva.

Beneficios maquillados: ¿costes a cero en una empresa en caída?

Beneficios maquillados: ¿costes a cero en una empresa en caída?

Aunque GameStop ha logrado alcanzar la rentabilidad recientemente, Eisman atribuye este logro exclusivamente a una agresiva política de reducción de costes, y no a una mejora real en sus fundamentos. Los resultados del último trimestre del año respaldan, en gran medida, esta visión. A pesar de que los ingresos se situaron en 1.100 millones de dólares, por debajo de las expectativas de Wall Street (1.470 millones), y en comparación con los 1.280 millones del año anterior, el control de costes permitió un aumento del ingreso operativo hasta los 135,2 millones de dólares, superando las estimaciones.

Lo que nadie cuenta es que el balance de GameStop sigue hinchándose, impulsado por las subidas del precio de sus acciones durante el fenómeno “meme stock”. La empresa ha sabido capitalizar ese momento para acumular liquidez, incluyendo una inversión de 368,4 millones de dólares en Bitcoin. Pero, como bien señala Eisman, una cuenta bancaria abultada no puede obviar las deficiencias estructurales de una operación retail en crisis.

El valor de la acción, que cerró el jueves en 23,36 dólares, ha experimentado un repunte del 16,33% este año, superando las pérdidas del Nasdaq Composite (-5,84%). Sin embargo, en los últimos seis meses ha retrocedido un 14,18%, y aunque ha subido un 2,95% en el último año, la tendencia a corto y largo plazo, según Benzinga’s Edge Stock Rankings, sigue siendo débil. La solidez en el medio plazo, con un sólido crecimiento, no logra contrarrestar el panorama general.

En definitiva, Eisman ha puesto de manifiesto una realidad incómoda: GameStop, a pesar de su abundante liquidez, sigue siendo una apuesta especulativa, un espejismo en un mercado en constante transformación. La pregunta, ahora, es si el mercado minorista, embelesado por el brillo del efectivo, seguirá ignorando las señales de alarma.