Dimon: la guerra en irán podría encarecer la inflación y subir tipos
Jamie Dimon, el larguísimo timonel de JPMorgan Chase, ha encendido las alarmas en una carta a los accionistas. Su advertencia: el conflicto en Irán podría desencadenar una tormenta perfecta de precios de petróleo y materias primas, provocando una inflación más persistente de lo que los mercados anticipan y, por ende, un aumento en las tasas de interés.
Un escenario geopolítico turbulento
La carta, divulgada justo después de que el presidente Trump endureciera su retórica amenazando con atacar infraestructuras iraníes si no se reabre el Estrecho de Ormuz, pinta un panorama sombrío. Dimon, que lleva dos décadas al mando del banco más grande de Estados Unidos, no se limita a Irán. La guerra en Ucrania, las tensiones en Oriente Medio y la creciente fricción con China, según él, representan “desafíos significativos” para la economía global.
Pero es la situación en Irán la que realmente preocupa al veterano banquero. La posibilidad de “shocks” continuos en los precios del petróleo y de las materias primas, sumada a una reconfiguración de las cadenas de suministro, podría generar una inflación más pegajosa y, en última instancia, obligar a los bancos centrales a subir los tipos de interés más de lo previsto.

¿Riesgos sistémicos en el crédito privado? no, según dimon
En otro punto de su misiva, Dimon abordó las preocupaciones sobre el sector del crédito privado, un mercado que ha experimentado recientes salidas de capital debido a temores relacionados con el impacto de la inteligencia artificial en los prestatarios. El CEO de JPMorgan, sin embargo, considera que este sector “probablemente” no representa un riesgo sistémico para la economía. Lo que sí advierte es que, en un contexto de debilitamiento del ciclo crediticio, las pérdidas en los préstamos con apalancamiento serán mayores de lo esperado, dada la relajación gradual de los estándares crediticios.
La falta de transparencia y la valoración poco rigurosa de los préstamos en el crédito privado, lamenta Dimon, también aumentan el riesgo de ventas masivas si el panorama económico se deteriora. El reciente movimiento de Blue Owl, que limitó los retiros de fondos debido a una ola de solicitudes, es un claro ejemplo de esta vulnerabilidad.
Una crítica feroz a las nuevas regulaciones bancarias
Pero la carta de Dimon no se limita a analizar riesgos geopolíticos y financieros. El banquero también dedicó un duro párrafo a criticar las nuevas reglas de capital propuestas por los reguladores bancarios estadounidenses. Dimon considera que algunos aspectos de estas reglas son “absurdos” y “anti-americanos”, y lamenta que, a pesar de los esfuerzos de JPMorgan para suavizar los borradores iniciales, su cargo como banco de importancia sistémica global (GSIB) se vería reducido a tan solo el 5%, una cifra que, según él, “castiga” el éxito de la entidad.
La economía estadounidense, pese a todo, muestra resiliencia. El gasto del consumidor, aunque con ciertas señales de debilidad, sigue siendo sólido, y las empresas se mantienen saludables. Sin embargo, Dimon subraya que el crecimiento económico ha sido impulsado en gran medida por el gasto público y los estímulos fiscales, y que la inversión en infraestructura sigue siendo una necesidad apremiante. La llamada “Big, Beautiful Bill” de Trump, la desregulación y el aumento del gasto impulsado por la inteligencia artificial, apuntan a un futuro económico más prometedor, pero las nubes geopolíticas no tardan en aparecer.
El tiempo dirá si la intervención estadounidense en Irán alcanza sus objetivos, pero Dimon tiene claro que la proliferación nuclear sigue siendo el mayor peligro que plantea el país persa. Mientras tanto, los mercados procesan la posibilidad de que las subidas de tipos de interés, que parecían descartadas, se hagan realidad, dejando en entredicho las expectativas de un año de ganancias récord impulsadas por la flexibilización monetaria. La última sesión del S&P 500, con su peor trimestre desde 2022, es un claro reflejo de esta incertidumbre.