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Cramer cambia de opinión: ¿exxon mobil o chevron para tu cartera?

Jim Cramer, el conocido presentador de CNBC, ha realizado unas declaraciones que han sacudido al mercado de energía. Tras una equivocación admitida en la venta de sus participaciones en el sector petrolero, Cramer ahora aconseja a los inversores considerar Exxon Mobil (NYSE:XOM), aunque con una advertencia: Chevron podría ser una apuesta más sólida a largo plazo.

El error confesado de cramer: una lección para inversores

El error confesado de cramer: una lección para inversores

La confesión de Cramer de haber cometido un error al deshacerse de sus inversiones en petróleo es, cuanto menos, reveladora. Según sus propias palabras, olvidó la importancia vital del petróleo para la economía estadounidense, un error que le ha costado a su propio fideicomiso benéfico. La mención a ONEOK, una empresa de infraestructuras energéticas, subraya el valor intrínseco del sector, independientemente de las fluctuaciones a corto plazo.

Pero Cramer no se limita a lamentar su error. Ahora recomienda encarecidamente a los inversores que consideren Exxon Mobil, especialmente a aquellos que aún no poseen acciones. Para aquellos que buscan una alternativa, sugiere Chevron, a la que considera más “orientada al futuro”. La clave, según Cramer, es mantener la posición, incluso con la posibilidad de una corrección en el mercado.

34% de subida anual hasta la fecha es una cifra que habla por sí sola. En un contexto de incertidumbre económica y geopolítica, la demanda de energía sigue siendo robusta, y las empresas petroleras, a pesar de la creciente presión para la transición energética, siguen siendo actores clave en la economía global.

Si bien Cramer reconoce el potencial de las acciones de inteligencia artificial, y sugiere explorar otras oportunidades en este campo, la realidad es que el sector energético, y en particular Exxon Mobil y Chevron, ofrece una estabilidad y un rendimiento que pocas empresas tecnológicas pueden igualar por el momento. La estrategia de Cramer, en definitiva, es simple: mantener la calma, aferrarse a las posiciones y no subestimar el poder del petróleo.