Bitcoin: 471 profecías de muerte fallidas. ¿por qué persiste?
Bitcoin ha sido declarado muerto 471 veces desde 2010. Cada vez, con convicción. Y cada vez, equivocado. A pesar del reciente desplome, las búsquedas online sobre "Bitcoin a cero" alcanzan máximos históricos. Pero la resistencia del activo es mayor de lo que muchos creen.
¿Por qué bitcoin no llegará a cero?
Para que el precio de Bitcoin cayera a $0.00, los mayores poseedores del mundo tendrían que vender simultáneamente sus participaciones, y simultáneamente, no habría compradores. Esta situación es altamente improbable. La existencia de inversores con capital ilimitado, quienes compran Bitcoin sin importar el precio, lo hace casi imposible.
La empresa Strategy, anteriormente MicroStrategy, controla más de 761.000 monedas, alrededor del 3,6% del suministro total. Y siguen comprando, sin importar si el precio sube o baja.
Otros actores clave, como gobiernos, emisores de ETFs de Bitcoin y tesorerías corporativas, tampoco liquidarán sus activos al unísono. Además, se estima que el 20% del suministro de Bitcoin está permanentemente perdido, limitando aún más la oferta disponible.
Bitcoin ha sobrevivido a múltiples caídas del 80%, cada vez formando un nuevo suelo y atrayendo nuevos inversores. El desplome de marzo de 2020, provocado por el pánico global durante la pandemia, vio a Bitcoin perder la mitad de su valor en una semana, para luego recuperarse en cuestión de meses.
Compradores de última hora en marcha
Figuras influyentes, como Adam Back, CEO de Blockstream, han apostado públicamente por la imposibilidad de que Bitcoin llegue a cero, incluso estableciendo órdenes de compra a precios muy bajos, como $0.01 y $0.02, en exchanges importantes. Estas órdenes, a menudo tratadas como bromas, demuestran que hay capital disponible para adquirir grandes cantidades de Bitcoin a precios muy bajos. Cuanto más bajo sea el precio, mayor será la disposición a comprar.
No se debe obsesionar con el riesgo de que Bitcoin llegue a cero. Sí, podría experimentar caídas significativas, pero la estructura subyacente del activo es más sólida de lo que se cree. La persistencia de sus defensores y la existencia de compradores de última hora garantizan que Bitcoin seguirá existiendo.
La capacidad de Bitcoin para recuperarse tras cada crisis es un testimonio de su resiliencia. La tecnología, aunque imperfecta, ha demostrado una capacidad de reinvención que pocos activos pueden igualar. Y, a pesar de las predicciones apocalípticas, sigue aquí.
La criptomoneda no es un espejismo. Es una infraestructura en construcción, y su futuro, aunque incierto, no es de extinción.