Amd vs. intel: ¿quién se llevará la delantera en la era de la ia?

La fiebre por la inteligencia artificial (IA) está redefiniendo el panorama tecnológico, y con ella, una batalla crucial entre titanes: Advanced Micro Devices (amd) e Intel. Ambos fabricantes de chips se disputan una porción del lucrativo pastel de los centros de datos impulsados por IA, pero la realidad es que, a pesar de las promesas de Intel, la balanza se inclina, por ahora, a favor de amd.

El auge imparable de amd

Los últimos resultados de amd hablan por sí solos. En el cuarto trimestre, la compañía registró un impresionante crecimiento del 34% en ingresos, alcanzando los 10.300 millones de dólares, un récord histórico. Lo que realmente destaca es el desempeño de su división de centros de datos, que experimentó un aumento del 39%, impulsado por los procesadores EPYC (arquitectura x86 de alto rendimiento) y el creciente interés en sus unidades de procesamiento gráfico (GPU) Instinct. La cifra habla por sí sola: un crecimiento sostenido y una demanda que no parece amainar.

Para 2025, amd proyecta un crecimiento del 34% en ingresos totales, con un aumento del 32% en el segmento de centros de datos, llegando a los 16.600 millones de dólares. La empresa también ha acumulado una bolsa de 10.600 millones de dólares en efectivo y equivalentes, una posición financiera sólida que le permite invertir en innovación y expandir su presencia en el mercado. Lisa Su, CEO de amd, ha señalado que la compañía entra en 2026 con un “fuerte impulso”, impulsado por la adopción acelerada de sus procesadores EPYC y Ryzen, así como por la expansión de su negocio de IA en centros de datos.

Intel: un camino lleno de obstáculos

Intel: un camino lleno de obstáculos

Intel, por su parte, muestra señales de mejora en algunas áreas, con un crecimiento del 9% en su segmento de centros de datos e IA en el cuarto trimestre. Sin embargo, este crecimiento es considerablemente menor al de AMD, y la imagen general es menos brillante. Los ingresos totales de Intel disminuyeron un 4% en el cuarto trimestre, hasta los 13.700 millones de dólares, y se mantuvieron prácticamente sin cambios en todo el año 2025, en 52.900 millones de dólares. Además, el grupo de computación para clientes experimentó una caída del 3% en los ingresos anuales.

Pero el problema más apremiante de Intel es que está luchando en demasiados frentes a la vez. Su segmento de fundición, Intel Foundry, si bien generó 17.800 millones de dólares en ingresos en 2025, también registró una pérdida operativa de 10.300 millones de dólares. La empresa se enfrenta a la necesidad de escalar su negocio de fundición, lanzar nuevos productos exitosos, expandir sus márgenes de beneficio y mejorar su disciplina financiera. Un desafío titánico.

¿Más barato es sinónimo de seguro?

¿Más barato es sinónimo de seguro?

En este momento, la capitalización de mercado de AMD se sitúa en torno a los 359.000 millones de dólares, mientras que la de Intel es de aproximadamente 255.000 millones de dólares. Intel, por lo tanto, parece más barata en términos de precio-ventas, cotizando a unas 4 veces sus ventas anuales, en comparación con las aproximadamente 10 veces de AMD. Pero esa prima de precio podría reflejar los riesgos inherentes a la estrategia de Intel.

Con Intel, los inversores deben esperar un éxito en múltiples frentes. Con AMD, la apuesta es por una empresa ya rentable y en rápido crecimiento. Si bien AMD no está exenta de riesgos –la dominancia de Nvidia en el mercado de chips de IA y la inversión masiva de gigantes como Amazon y Alphabet en sus propios diseños de silicio–, su trayectoria actual y su perfil de riesgo más bajo la convierten en una opción más atractiva a largo plazo. No se trata de buscar el precio más bajo, sino de apostar por la solidez y el crecimiento sostenido.

En definitiva, si tuviera que elegir una sola acción hoy, mi elección recaería en AMD. Su negocio ya está consolidado en áreas de fuerte demanda, especialmente en CPUs para centros de datos y aceleradores de IA. Intel podría sorprender si logra revertir su situación, pero la ruta de AMD es más clara, su avance es más palpable y su riesgo, considerablemente menor. La historia, al menos por ahora, está escrita.