Amd desafía la tormenta: ¿el chip que pondrá en jaque a nvidia?
El petróleo se dispara, Wall Street tiembla y la incertidumbre geopolítica acecha. En medio de este panorama adverso, donde el S&P 500 se desplomó un 5% en marzo, Advanced Micro Devices (AMD) emerge como una isla de resistencia, sumando un inesperado 2,5% en un mes convulso. Pero más allá del ruido a corto plazo, ¿es AMD una apuesta sólida o una simple anomalía?
La carrera armamentística de la ia: un nuevo campo de batalla
La clave de este comportamiento resiliente reside en la creciente importancia de AMD en el mercado de las GPU para centros de datos, un segmento crucial impulsado por la inteligencia artificial. AMD se ha posicionado como un competidor directo de Nvidia, y la compañía está a punto de lanzar sus chips más potentes hasta la fecha. Si bien sus chips actuales aún se quedan cortos en comparación con los de Nvidia, han logrado captar la atención de gigantes como OpenAI, Oracle, Microsoft y Meta Platforms.
Pero la verdadera revolución está a la vuelta de la esquina. A finales de este año, AMD comenzará a distribuir el MI450, una GPU que, combinada con hardware y software especializados en un sistema llamado Helios, promete multiplicar por 36 el rendimiento de sus generaciones anteriores. Helios, además, ostenta una capacidad de memoria 50% superior a la esperada del próximo sistema de Nvidia, Vera Rubin. La memoria, como bien saben los entendidos, es sinónimo de velocidad y capacidad de procesamiento.
Lo que nadie cuenta es la magnitud de los acuerdos que respaldan esta ambiciosa apuesta. Meta Platforms y OpenAI, dos titanes de la tecnología, planean desplegar 6 gigavatios de capacidad de cómputo utilizando las GPU de AMD durante los próximos años. Traducido a números, esto implica la entrega de entre 500.000 y 1 millón de chips, lo que podría generarle a AMD decenas de miles de millones de dólares.

El riesgo openai: ¿una apuesta demasiado arriesgada?
Los analistas prevén que 2026 sea el año más fuerte para AMD, con un crecimiento anual promedio del 60% en su división de centros de datos. Sin embargo, una sombra se cierne sobre estas proyecciones: la sostenibilidad financiera de OpenAI. La empresa ha hecho compromisos financieros astronómicos con AMD, Oracle y Microsoft, pero su modelo de negocio, con ingresos anuales de apenas 25.000 millones de dólares y pérdidas recurrentes, levanta serias interrogantes sobre su capacidad para cumplir con sus obligaciones. Aunque ha recaudado 122.000 millones de dólares, apenas una fracción de sus compromisos futuros, la dependencia excesiva de un solo cliente siempre es un riesgo.
Afortunadamente, la cartera de clientes de AMD es diversa. Pero si OpenAI no puede adquirir la cantidad de GPU prometida, las ambiciosas previsiones de Lisa Su, la CEO de AMD, podrían verse comprometidas.
Con un ratio precio/beneficio (P/E) de 48,7, AMD no es precisamente barata en comparación con el índice Nasdaq-100 (29,9). Sin embargo, la expectativa de un crecimiento exponencial en el negocio de centros de datos, impulsado por la demanda insaciable de GPU y la capacidad de AMD para fijar precios, podrían justificar esta valoración. Los analistas esperan un crecimiento del 59% en los beneficios para 2026, y del 62% para 2027, lo que reduciría el ratio P/E a niveles más atractivos.
En definitiva, la solidez de AMD se construye sobre un cimiento de innovación y una creciente demanda del mercado. El despliegue de Helios y la consolidación de acuerdos estratégicos con gigantes de la tecnología podrían catapultar a AMD a nuevos horizontes. La pregunta ya no es si AMD puede competir, sino si puede satisfacer la creciente sed de potencia computacional que impulsa la revolución de la inteligencia artificial.