Ackman apuesta 64.000 millones por universal music: un juego de valores y streaming
Bill Ackman, a través de Pershing Square, ha lanzado una oferta agresiva para adquirir Universal Music Group, proponiendo una suma de aproximadamente 64.000 millones de dólares. Un movimiento audaz que podría reubicar a la mayor discográfica del mundo desde Ámsterdam hasta Nueva York, impulsado por la creencia de Ackman en una mayor valoración en los mercados estadounidenses.
Una oferta con un precio y un giro complejo
La propuesta, que sitúa el valor de cada acción en alrededor de 35 dólares, incluye 9.400 millones en efectivo y una participación adicional en una nueva empresa estadounidense. Tras años de intentos fallidos, Ackman busca consolidar su apuesta, fusionando Universal con Pershing Square SPARC Holdings y apostando por una nueva estructura de gobernanza liderada por el legendario agente musical Michael Ovitz. Un plan que, sin embargo, enfrenta una fuerte oposición.
La maniobra se produce en un momento de turbulencias para la industria musical, donde el streaming ha transformado el panorama, pero también ha generado presiones sobre los márgenes de beneficio. La inteligencia artificial, con sus implicaciones tanto positivas como disruptivas, añade una capa de incertidumbre a la ecuación.

El obstáculo bolloré: un control mayoritario
El principal obstáculo para esta adquisición se presenta en la figura de Vincent Bolloré, el poderoso empresario francés que posee el 18.5% de Universal directamente y aún más a través de Vivendi. Su control de voto, que supera ampliamente el necesario para aprobar el acuerdo, convierte la operación en un verdadero campo de batalla por las acciones.
Universal, que ha visto desplomarse sus acciones un casi 30% desde su IPO en 2021, a pesar del crecimiento sostenido del mercado global de la música grabada, argumenta que el problema reside en la propia cotización, no en la fortaleza de su negocio. Ackman, lejos de minimizar la complejidad, insiste en que esta transacción aborda las problemáticas subyacentes, ofreciendo una vía de salida que, según él, supera los desafíos actuales.
La empresa, que bajo la dirección de Lucian Grainge, controla más del 30% del mercado mundial de música grabada, se enfrenta ahora a la posibilidad de heredar un legado imponente que incluye estudios emblemáticos como Abbey Road Studios, donde han grabado leyendas como The Beatles y Queen. La decisión final, y el futuro de Universal Music Group, penden de un hilo.