Netflix apuesta a lo selecto: ¿el secreto para dominar el deporte en streaming?
El dominio de Netflix sobre el entretenimiento en casa ya no es una cuestión de si, sino de cómo se expande. Mientras la televisión tradicional se desangra ante el avance del streaming, la compañía de Reed Hastings parece haber encontrado un nuevo filón: los derechos deportivos, pero no con la estrategia agresiva de sus predecesoras.

La clave: calidad sobre la cantidad, un cambio de paradigma
Durante años, las cadenas de televisión han competido ferozmente por los derechos de emisión de eventos deportivos, especialmente la NFL, llegando a invertir sumas astronómicas, como los más de 2.100 millones de dólares anuales que desembolsan por los derechos de la NFL. Netflix, en cambio, está optando por un enfoque más quirúrgico. En 2024, la empresa se hizo con los derechos exclusivos para retransmitir los partidos de la NFL en Navidad por un estimado de 75 millones de dólares por partido. Una cifra considerable, sí, pero infinitamente menor a la de las grandes cadenas.
Esta estrategia selectiva se replica en otros deportes. Netflix ya ha asegurado los derechos para la apertura de la temporada de la MLB, el Home Run Derby y el esperado partido “Field of Dreams” en 2026. Para 2027 y 2031, la compañía retransmitirá la Copa Mundial Femenina de la FIFA. La diferencia es palpable: Netflix no necesita retransmitir cada partido para captar la atención del público, sino seleccionar los eventos más atractivos y explotarlos al máximo.
Lo que nadie cuenta es que esta estrategia encaja a la perfección con el modelo de negocio de Netflix. A diferencia de las cadenas tradicionales, que dependen de la publicidad, Netflix se nutre de las suscripciones. Esto le permite ser más flexible en sus inversiones y priorizar la calidad sobre la cantidad. Y con el auge de sus planes de suscripción con publicidad, la capacidad de escalar su inversión a medida que ve resultados es un activo valioso.
La reciente apuesta por World Wrestling Entertainment (WWE), con un compromiso de 5.000 millones de dólares durante diez años para retransmitir “RAW” los lunes por la noche, es un claro ejemplo de esta estrategia. No se trata de inundar la plataforma con deportes, sino de ofrecer contenido premium que atraiga y retenga a los suscriptores.
El retorno sobre el capital invertido de Netflix ha experimentado un crecimiento notable en los últimos años, superando el 25%. Los analistas de Wall Street, lejos de mostrar inquietud, prevén un crecimiento anualizado de los beneficios del 22% a largo plazo. Con una valoración actual de 31 veces sus estimaciones de ganancias para 2026, el valor de las acciones de Netflix parece, a ojos de muchos, una oportunidad de inversión atractiva.
Netflix ha demostrado su capacidad para reinventarse a lo largo de las últimas dos décadas. Un enfoque estratégico y escalable en el ámbito deportivo podría consolidar su posición de liderazgo durante muchos años más. La pregunta ya no es si Netflix competirá en el mundo del deporte, sino si lo hará a su manera, redefiniendo las reglas del juego con su característica astucia.