Tesla: la burbuja se estira, y cramer no se anda con rodeos
Jim Cramer ha lanzado una bomba: ‘Solo tan lejos puede cotizar una acción basada en las expectativas del futuro antes de que vuelva a los números de las ventas de coches’. Y los datos de Tesla no lo dejan indiferente. La compañía, que ha sido objeto de debate en Wall Street durante años, está mostrando signos de desaceleración.
La realidad tras el espejismo tecnológico
Los resultados anuales de 2025 revelan una imagen preocupante. Los ingresos cayeron un 3% hasta los 94.827 millones de dólares, mientras que la rentabilidad operativa se desplomó un 38% y las ganancias netas, un 47%. Las entregas de vehículos también sufrieron una caída del 9% para todo el año. El primer trimestre de 2025 fue un punto de inflexión, con un beneficio por acción (EPS) de solo 0,12 dólares, muy por debajo de las expectativas de 0,42 dólares.
Si bien la empresa logró cierta recuperación en la segunda mitad del año, el negocio de los automóviles no recuperó su impulso. La valoración actual es, cuanto menos, sospechosa: un ratio precio/beneficio (P/E) en el mercado de valores de 327x sobre un margen de beneficio del 4% y un ratio forward P/E de 172x. ¿Quién paga esas cifras por un simple fabricante de coches? Se paga por una plataforma robótica y de inteligencia artificial aún en desarrollo.

El futuro, ¿una promesa vacía?
Cramer no descarta la tesis alcista, que prevé un crecimiento de las ventas y los beneficios en 2026 y 2027. Los estimaciones de consenso apuntan a una recuperación, y las cifras del primer trimestre de 2026 muestran una mejora interanual en la producción y las entregas. Es un progreso tangible, sí, pero no suficiente para justificar la actual burbuja. Las predicciones de mercado asignan solo un 12,5% de probabilidad a un lanzamiento de robotaxis en California para junio de 2026, y las posibilidades de que Optimus, el robot humanoide de Musk, llegue al mercado a finales del año que viene se sitúan en un ridículo 23%.
Y no olvidemos el 'overhang' de SpaceX, que podría desviar capital e interés de Tesla en un momento vulnerable. La empresa aeroespacial planea su salida a bolsa, lo que complica aún más la situación. En definitiva, Tesla se cotiza con una caída del 22% este año y se encuentra por debajo de su media móvil de 50 días, situada en 401,55 dólares.
La demanda real vs. la fantasía de musk
El consenso apunta a un precio objetivo de 416,15 dólares, pero esa cifra solo se materializará si la ejecución cumple con las expectativas. La advertencia de Cramer no es una venta, sino una exigencia de pruebas. Si los robotaxis escalan, si Optimus llega al mercado y el negocio energético mantiene su crecimiento del 25% anual, la valoración podría justificarse. Pero si el negocio de los automóviles sigue encogiéndose mientras el futuro se mantiene en la teoría, la presión para volver a las valoraciones de 'car company' será implacable.
Elon Musk, por supuesto, no se rinde fácilmente. A pesar de sus visiones a largo plazo, su capacidad para convertir sueños en realidad ha sido histórica. Bet con él si crees en su visión, o invierte en otra cosa y ignora la 'Tesla Story' si compartes la opinión de Cramer. Pero la realidad es que, a día de hoy, la compañía necesita demostrar que su apuesta por la robótica y la IA no es solo una promesa lejana.