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Tesla: el motor de crecimiento se detiene, ¿es solo esperanza?

Jim Cramer ha acertado en su diagnóstico: Tesla ya no puede sobrevivir solo con promesas de futuro. Los números de 2025 revelan una realidad incómoda: caída de ingresos, espantosa reducción de beneficios y un vehículo que no logra recuperar su ritmo.

La verdad detrás de los gigantes

La verdad detrás de los gigantes

El ejercicio 2025 dejó en evidencia que la narrativa de crecimiento de Tesla se basa, en gran medida, en la especulación. Los ingresos cayeron un 3%, la rentabilidad operativa se desplomó un 38% y las ventas de vehículos disminuyeron un 9%. Q1, el peor punto del año, evidenció una pérdida de beneficios de casi el 71% - un dato que, a priori, debería haber desatado la alarma.

El precio de la acción refleja la desconfianza del mercado. Ahora, cotiza a múltiplos absurdos: un PER de 327x sobre una rentabilidad del 4% y un forward PER de 172x. ¿Acaso estamos dispuestos a pagar tanto por una empresa que apostará por robots y IA, proyectos que aún no han demostrado su viabilidad?

Si bien las previsiones para 2026 y 2027 apuntan a un repunte de ventas y beneficios, estas estimaciones se basan en la esperanza. La llegada del robotaxi, aunque se pone en marcha en Austin, necesita un impulso tangible. Las predicciones de mercado, con un 12.5% de probabilidad de lanzamiento en California para junio de 2026, sugieren que el camino hacia la autonomía es más largo de lo que se anticipa.

El proyecto Optimus, con una probabilidad del 23% de llegar al mercado para finales de 2026, sigue siendo una apuesta a largo plazo. Y no olvidemos el impacto potencial de la futura oferta pública inicial de SpaceX, que podría desviar la atención y el capital de inversores que, de otro modo, se centrarían en Tesla.

A pesar de estos riesgos, Elon Musk sigue siendo un elemento impredecible. Su historial de convertir visiones audaces en realidad, aunque a menudo con retrasos significativos, ha sido una fuente de frustración para los inversores cortistas. Pero, ¿debemos apostar por él? La respuesta, quizás, reside en la estrategia de ingreso pasivo que la empresa está diseñando con