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Salarios en ee.uu.: el frenazo que preocupa a los mercados

La euforia por un mercado laboral estadounidense robusto se ha atenuado este viernes con la publicación del informe de marzo. Si bien la Economía añadió 178.000 empleos, superando ampliamente las expectativas, el aumento salarial, lejos de confirmar la tendencia alcista, ha mostrado una desaceleración notable, encendiendo las alarmas sobre el poder adquisitivo de los consumidores y el rumbo de la inflación.

La calma tensa del empleo: cifras que engañan

El dato de creación de empleo, impulsado en gran medida por sectores como la hostelería y los servicios, ha dejado a muchos analistas boquiabiertos. Se esperaba un crecimiento de 60.000 puestos, pero la cifra real ha doblado esa estimación. Sin embargo, la lectura detallada revela una realidad más compleja: el crecimiento salarial mensual se situó en un modesto 0,2%, por debajo del 0,3% previsto, y el incremento anual se ralentizó al 3,5%, frente al 3,7% esperado. Una señal inequívoca de que la presión sobre los salarios, motor de la inflación, podría estar cediendo.

Lo que nadie cuenta es que esta desaceleración se produce en un contexto de precios de la energía disparados. El encarecimiento de la gasolina, que golpea directamente el bolsillo de los consumidores, actúa como un impuesto inmediato, erosionando el poder adquisitivo y limitando el gasto en otros bienes y servicios. La jornada laboral promedio también se redujo a 34,2 horas, un nuevo revés para los trabajadores.

El análisis de los expertos: ¿hacia dónde vamos?

El análisis de los expertos: ¿hacia dónde vamos?

Bret Kenwell, analista de inversiones en EToro U.S., ha señalado que, si bien el informe general es “animador”, se deben prestar atención a los detalles menos halagüeños. “Las ganancias salariales y las horas trabajadas han quedado por debajo de lo esperado”, ha afirmado, subrayando el impacto negativo de los precios de la energía.

Lydia Boussour, economista sénior de EY-Parthenon, ha calificado el resultado como “más suave de lo esperado”, advirtiendo que la moderación en las ganancias salariales y la creación de empleo, combinada con el aumento de los precios de la gasolina, “está debilitando las perspectivas de consumo”. Boussour prevé un “mercado laboral prácticamente congelado en 2026”, caracterizado por una contratación selectiva, un crecimiento salarial contenido y ajustes estratégicos en la plantilla, reflejo de una oferta de mano de obra históricamente ajustada.

El salario por hora promedio en el sector privado ascendió a 37,38 dólares en marzo, una cifra que, aunque ligeramente superior a la de febrero (37,29 dólares) y significativamente mayor que la de marzo de 2023 (36,11 dólares), no logra disipar las dudas sobre la sostenibilidad del crecimiento económico.

La incertidumbre se cierne sobre la capacidad de la Economía estadounidense para mantener su impulso en un escenario de inflación persistente y tensiones geopolíticas. La Reserva Federal, que ha estado monitoreando de cerca la evolución del mercado laboral, podría verse obligada a replantear su estrategia de endurecimiento monetario, lo que a su vez podría afectar a las bolsas y a la confianza de los inversores. La clave estará en observar si esta desaceleración salarial se consolida en los próximos meses o si se trata de una simple fluctuación coyuntural.