La inflación se desboca: gasolina y el riesgo de recesión en ee.uu.
El precio de la gasolina en Estados Unidos ha dado un vuelco abrupto, y los datos de inflación que se publicarán esta semana prometen ser un reflejo brutal de esta escalada. Los mercados anticipan un aumento del 1% en el índice de precios al consumidor (IPC) para marzo, la mayor subida mensual desde 2022, una cifra que pondrá a prueba la paciencia de la Reserva Federal y avivará los temores de recesión.
El conflicto en oriente medio, motor de la subida de precios
La escalada del conflicto entre Irán y sus adversarios en Oriente Medio ha desencadenado una tormenta perfecta en los mercados energéticos. Cinco semanas de tensiones han impulsado el precio del petróleo a casi 120 dólares el barril el mes pasado, debido a los ataques a infraestructuras energéticas clave y, crucialmente, al cierre efectivo del estratégico Estrecho de Ormuz, una arteria vital para el suministro mundial de petróleo. La Agencia Internacional de Energía ha calificado esta situación como la mayor interrupción de suministro en la historia del mercado.
OPEC+ ha advertido, con una retórica que roza la resignación, que el daño a las instalaciones energéticas de Oriente Medio tendrá un impacto prolongado en la oferta, incluso después de que el conflicto se calme. La decisión de aprobar un aumento simbólico de las cuotas de producción para el próximo mes suena más a un gesto que a una solución real.
Pero hay un detalle que preocupa aún más: el índice de precios al consumo subyacente (que excluye energía y alimentos) probablemente haya subido un 0.3% en marzo, según un sondeo de Bloomberg. Esto sugiere que la inflación, incluso sin el empujón del petróleo, se muestra reacia a ceder, complicando aún más las decisiones de la Fed.

La reserva federal en la cuerda floja
La publicación de los datos del PCE (Personal Consumption Expenditures), el indicador de inflación preferido por la Fed, el viernes próximo, no traerá buenas noticias. Los economistas esperan un aumento del 0.4% en febrero, lo que implica que la moderación de la inflación, que tanto anhelábamos, se estancó incluso antes del estallido de la crisis en Oriente Medio. Sumado a la estabilización del mercado laboral, la persistencia de las presiones inflacionarias y los nuevos riesgos derivados de la guerra en Oriente Medio complican la tarea de la Reserva Federal para recortar los tipos de interés este año.
Las actas de la reunión de política monetaria de marzo, que se publicarán a mediados de semana, podrían revelar las inquietudes de los miembros del comité sobre la inflación o el impacto económico del conflicto en Oriente Medio.

Más allá de estados unidos: europa, asia y latinoamérica en la mira
El impacto de la escalada de precios se siente a nivel global. En Canadá, el mercado laboral se enfrenta a un posible repunte del desempleo. En Europa, los datos industriales, aunque centrados en febrero (antes del conflicto), ofrecerán una visión del estado de la manufactura. Bancos centrales de Polonia, India y Nueva Zelanda podrían mantener sus políticas monetarias sin cambios, mientras que China y Latinoamérica se enfrentan a un incremento en el costo de vida.
La cifra habla por sí sola: la inflación en la Eurozona ya ha registrado su mayor aumento desde 2022. En Egipto, se espera un nuevo repunte de la inflación, impulsado por el aumento de los costos energéticos y la depreciación de la moneda. En Colombia, la reciente subida de tipos de interés, acompañada de un sorprendente rechazo del ministro de finanzas, refleja la gravedad de la situación.
El panorama es complejo y volátil. La guerra en Oriente Medio ha añadido una capa de incertidumbre a una Economía global ya frágil. La Reserva Federal tendrá que navegar con cautela en este terreno pantanoso, buscando evitar un aterrizaje forzoso.